Se terminó 2021 y empieza 2022: Crónica de un año complicado aunque apasionante para la Unión Europea

by Carlos Francisco Molina del Pozo

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Ene 28, 2022

| OPINIÓN

Se terminó 2021 y empieza 2022: Crónica de un año complicado aunque apasionante para la Unión Europea

2021 is over and 2022 is beginning: Chronicle of a complicated but exciting year for the European Union

2021 est terminée et 2022 commence : Chronique d’une année compliquée mais passionnante pour l’Union européenne

Derecho y Economía de la Integración
[n.º 9 – enero de 2022; pp. 11-25]

Fecha de publicación en línea: 28 de enero de 2022

Palabras clave: Unión Europea, crisis sanitaria, euro, estado de derecho, futuro.

Keywords: European Union, health crisis, euro, rule of law, future.

Mots-clés: Union européenne, crise sanitaire, euro, État de droit, avenir.

Resumen: El proceso de integración europeo se viene manifestando, en los últimos meses, por una serie de caracteres definitorios del mismo, que apuntan hacia la corriente de avance, aún teniendo en cuenta las circunstancias adversas que lo rodean, provocadas por una crisis pandémica que hace tambalearse las economías y hasta a las propias sociedades de los Estados miembros, en un entorno mundial bastante complicado y de difícil factura.

Abstract: The European integration process has been manifested, in recent months, by a series of defining characteristics of it, which point towards the current of progress, even taking into account the adverse circumstances that surround it, caused by a pandemic crisis that is shaking the economies and even the very societies of the Member States, in a rather complicated and difficult world environment.

Résumé: Le processus d’intégration européenne s’est manifesté, ces derniers mois, par une série de caractéristiques qui le définissent, qui pointent vers le courant du progrès, même en tenant compte des circonstances défavorables qui l’entourent, causées par une crise pandémique qui secoue les économies et les sociétés mêmes des États membres, dans un environnement mondial assez compliqué et difficile.

CITAR ESTE ARTÍCULO

Molina del Pozo, Carlos Francisco (2022). Se terminó 2021 y empieza 2022: Crónica de un año complicado aunque apasionante para la Unión Europea. Derecho y Economía de la Integración n.º 9, pp. 11-25. https://juri-dileyc.com/cronica-de-un-ano-complicado-aunque-apasionante-para-la-union-europea/

Cuando hacemos referencia a un proceso de integración, siempre estamos aludiendo a un instrumento jurídico-político vivo, a un elemento que se mueve, que no es para nada estático, que se encuentra en continuo movimiento; pensamos en un proceso dinámico que progresa y evoluciona, normalmente, en sentido positivo de avance y, en pocas ocasiones, de retroceso, aunque también ocurre a veces.

El proceso de integración en Europa, por cierto, el más antiguo y experimentado a nivel mundial, posee ya la experiencia de siete décadas, en las cuales se han podido constatar variaciones importantes. En este sentido, recuerdo ahora una frase que me repetía una y otra vez, un gran amigo, europeísta e íntegro político español, ya por desgracia desaparecido, que primero como Secretario de Estado para las Comunidades Europeas y más tarde en su calidad de Vicepresidente de la Comisión Europea, dedicó una importante parte de su vida a estudiar y hacer avanzar la construcción europea. Me estoy refiriendo a Manuel Marín, quien también fue Presidente del Congreso de los Diputados en España, y que manifestaba que el proceso de integración europeo iba siempre «dos pasitos para adelante y uno para atrás», queriendo poner de relieve la parsimonia que caracterizó en todo momento el mencionado proceso.

Pues bien, en la actualidad puede constatarse con absoluta nitidez el movimiento al que anteriormente hacíamos alusión. En efecto, el proceso de integración europeo se viene manifestando, en los últimos meses, por una serie de caracteres definitorios del mismo, que apuntan hacia la corriente de avance, aún teniendo en cuenta las circunstancias adversas que lo rodean, provocadas por una crisis pandémica que hace tambalearse las economías y hasta a las propias sociedades de los Estados miembros, en un entorno mundial bastante complicado y de difícil factura.

En el entorno de la Unión Europea, podemos contextualizar la situación actual fijándonos en las siguientes pautas que centrarán el interés de nuestro análisis en las páginas que siguen:

1. Comenzamos el año 2022 con la designación, por parte del Parlamento Europeo, del que será reconocido como Año Europeo de la Juventud, convencidos de la necesidad de apoyar e impulsar el papel que los jóvenes han de jugar en el futuro de cada uno de los Estados miembros para afianzar los valores y los derechos que amparan su propio desarrollo y el de las respectivas sociedades. Así, el Parlamento Europeo, en el año 2022, con la organización de actividades y de iniciativas centradas en los jóvenes en todos los Estados miembros, tratará de que sirvan para empoderar a los citados jóvenes. En el mismo sentido, el objetivo consiste en incorporar a los jóvenes a la acción política europea y nacional, procurando que los mencionados jóvenes participen en la creación de toda la programación de las actividades reseñadas. En definitiva, se trata de recuperar perspectivas positivas para los jóvenes europeos, que se vieron afectados negativamente por los efectos de la pandemia. Se van a incrementar significativamente los esfuerzos para integrar las prioridades de la juventud en ámbitos políticos clave y en todos los niveles del proceso de adopción de decisiones. Se pretende que, con el Año Europeo de la Juventud, los jóvenes aporten su visión, el compromiso y la participación necesaria a Europa, de modo que se contribuya positivamente a la construcción de un futuro mejor para todos, que sea más ecológico, inclusivo y digital.

2. Ha empezado el año 2022 con el inicio de la Presidencia francesa del Consejo y se prolongará hasta el 30 de junio próximo, le seguirán Chequia y Suecia para completar los 18 meses de presidencia del «trío» rotatorio semestral.

En este mismo orden de ideas, la Presidencia de Francia tiene las siguientes prioridades, las cuales se reflejan en su lema «Recuperación, fuerza y pertenencia». De este modo: a) Recuperación, para que Europa pueda apoyar las transiciones ecológica y digital; b) Fuerza, para defender y promover los valores e intereses comunes; c) Pertenencia, para construir y desarrollar una visión europea común a través de la cultura, de nuestros valores y de nuestra historia común.

Según proclama en sus discursos el Presidente Macron, las actividades de la Presidencia francesa, se van a centrar en tres ámbitos principales, a saber:

  • llevar a cabo un programa en pro de la soberanía europea, es decir, la capacidad de Europa para existir en el mundo tal y como existe actualmente y para defender sus valores e intereses;
  • construir un nuevo modelo europeo de crecimiento;
  • crear una Europa más «humana».

En definitiva, puede afirmarse que, para lograr los objetivos y prioridades anunciados, Francia trabajará durante su presidencia sobre tres ámbitos principales: climático, social y digital. Las referidas orientaciones se llevarán a cabo a través de la negociación, así como de la correspondiente adopción de leyes europeas a lo largo de todo el periodo que abarca su presidencia del Consejo.

3. Cambio de Canciller en Alemania. En efecto, en votación llevada a cabo por el Parlamento alemán, el pasado 8 de diciembre de 2021, Olaf Scholz fue elegido como nuevo Canciller de Alemania, poniendo fin a la era Merkel que, a nivel europeo, se comenzara tan acertadamente con la preparación del texto del Tratado de Lisboa, después del fracaso del Tratado por el que se instituía una Constitución para Europa.

El Canciller Scholz de ideología socialdemócrata, que ha conseguido formar un Gobierno de coalición un tanto inédito, con verdes y liberales, debiera continuar siendo uno, tal vez el más importante, referente para impulsar el proceso de integración en Europa en su maridaje con el Presidente francés.

Consideramos que, el nuevo Canciller de Alemania, aunque tiene por delante una agenda marcada por la lucha contra el cambio climático, deberá, asimismo, centrar su atención en hacer frente al desafío urgente de la pandemia en su país, sin olvidar otros asuntos también relevantes, tales como las tensiones con Rusia y con China, en el escenario internacional y que, naturalmente, repercutirán en el ámbito de la Unión Europea.

Puede decirse que, en Alemania se inaugura, con el nuevo gobierno de coalición formado por Scholz, una nueva época en la política interna, que tendrá, asimismo, importantes repercusiones y efectos externos y, por consecuencia, en la Unión Europea. En este mismo sentido, advertir que, hasta el momento actual y durante las últimas décadas, se produjo un innegable liderazgo alemán, que fue notorio en la Unión Europea, sobre todo en determinados asuntos clave como la migración, la economía y la gestión de la pandemia, entre otros muchos. Habrá que observar actuaciones en los próximos meses para apreciar si el constatado liderazgo de Alemania se mantiene o cambia como consecuencia del nuevo Gobierno y su capacidad para mantener o enfriar su posición en el marco de las políticas y el futuro diseño de la construcción de la Unión Europea.

4. Gestión de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19. Qué duda cabe de que la situación de crisis sanitaria, que tuvo su origen en el mes de marzo de 2020 con el Covid-19, ha trascendido como pandemia al conjunto de países miembros de la Unión, dando lugar también a una profunda crisis económica y social con graves repercusiones en todos los Estados. Desde el principio fue necesario adoptar decisiones que tuvieron su mayor o menor incidencia en la ciudadanía europea y cuya finalidad consistía en intentar gestionar las mencionadas crisis sobrevenidas como consecuencia directa y específica de la aludida pandemia.

La compra de material sanitario, en un primer momento, de manera conjunta por parte de la Comisión Europea y para reparto entre los distintos Estados Miembros, fue la fórmula elegida. De inmediato se procedió a la adquisición por contratos varios, de las diferentes vacunas que estaban siendo fabricadas por diversas empresas norteamericanas y europeas, de modo que se asegurara el suministro de las necesarias dosis de las mismas para proteger a todos los ciudadanos de la Unión. Puede señalarse que, en realidad, se llegó a establecer, por parte de la Comisión, una verdadera Estrategia Europea de Vacunas contra el Covid-19. Concretamente, el 17 de junio del 2020, la Comisión Europea presentó la «Estrategia Europea de Vacunas» para acelerar el desarrollo, la fabricación y la utilización de estos medicamentos frente al Covid-19, tratando, de esta manera, de garantizar a la ciudadanía de la Unión Europea un acceso equitativo en igualdad de condiciones, asegurando que todo el proceso de compra y distribución se lleva a cabo de modo transparente y con unos estándares de calidad, seguridad y eficacia iguales entre todos los Estados Miembros.

Se ha sido, en todo momento consciente de que, sin un enfoque global y solidario sería imposible atajar el virus. Por ello, los contratos que se enmarcan en la citada Estrategia Europea de Vacunas incluyen la donación y la reventa de dosis a precio de coste a terceros países con menor capacidad de producción. La Unión Europea pretende así que el esfuerzo realizado por los países europeos para facilitar y acelerar el desarrollo, la fabricación y el acceso a las dosis necesarias de vacunas, sirva para contribuir a la solidaridad internacional. De esta forma, cada Estado miembro puede decidir donar la vacuna a países terceros de renta baja y media. En este sentido, puede apuntarse, por ejemplo, la compra de vacunas, por parte de la Comisión Europea, y su posterior donación y distribución de 4.600 millones de dosis y, más tarde, de otros 1.700 millones de dosis, junto con los Estados Unidos, en todo el mundo, previsto para mediados de 2022.

Y es que, en efecto, la Unión Europea se comprometió, desde el principio de la pandemia, a garantizar que las vacunas seguras llegasen a todos los rincones del mundo. Tanto la Comisión como el conjunto de países de la Unión, comprometieron más de 3.000 millones de euros a COVAX, la iniciativa mundial destinada a garantizar un acceso equitativo a las vacunas contra el Covid-19, y están apoyando campañas de vacunación masiva en los países socios, al mismo tiempo que se vacunaba a la mayor parte de la ciudadanía europea, estimándose que, actualmente, se ha logrado insuflar totalmente la vacuna al 80% de la población adulta en el conjunto de la Unión.

5. Estado de cumplimiento de las prioridades 2019-2024. Como es bien conocido, la Comisión Europea expuso, a principios de su actual mandato, una lista de temas que constituirían prioridades en el desarrollo de sus trabajos en tanto que Ejecutivo de la Unión Europea. Un poco más tarde, la propia Comisión, debido a los efectos de la pandemia y a las crisis que la misma estaba provocando, centró, modificó y reformuló sus prioridades, para atender mejor el funcionamiento y niveles de desarrollo de la Unión, en interés de la ciudadanía europea. En este sentido, pueden señalarse como absolutas prioridades de la programación de actividades de la Comisión Europea, las que afectan a, entre otras, las siguientes cuestiones: a) Transición Verde, con la adopción del denominado Pacto Verde; b) Transición digital o digitalización; c) Salud; d) Aplicación de los fondos pertenecientes al Programa NextGeneration EU.

En este orden de ideas, conviene afirmar que, el cambio climático y la degradación progresiva del medio ambiente constituyen una clara amenaza para la misma existencia del ser humano, a la que se debe enfrentar tanto la Unión Europea como el resto de países del mundo. Pues bien, precisamente, para tratar de superar los aludidos retos, la Comisión Europea propuso el conocido como Pacto Verde a los efectos de transformar la Unión Europea en una economía moderna, garantizando que: i) se dejen de producir emisiones netas de gases de efecto invernadero en el año 2050; ii) el crecimiento económico esté disociado del uso de los recursos naturales; iii) no hayan personas ni lugares que se queden atrás.

El Pacto Verde debe contribuir a lograr salir de la crisis provocada por la pandemia del Covid-19, en la medida en la que un tercio de los 1,8 billones de euros de inversiones del Plan de Recuperación NextGeneration EU, así como el presupuesto de siete años de la Unión Europea, habrán de orientarse a la financiación del Pacto Verde Europeo. En el referido contexto, la Comisión Europea adoptó un conjunto de propuestas tendentes a lograr la adaptación de las políticas de la Unión Europea en materia de clima, energía, transporte y fiscalidad con el fin de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55% de ahora hasta 2030, en comparación a los niveles del año 1990. Así, consideramos que la implementación de los objetivos del Pacto Verde Europeo conseguirá aumentar el bienestar, al tiempo que mejorará la salud de los actuales ciudadanos y de las generaciones futuras también. El gran objetivo no es otro que lograr convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro del mundo para el año 2050. Para ello, la Unión Europea se ha comprometido a lograr llevar a cabo una transformación de la sociedad y de la economía europeas, las cuales tendrán que ser rentables, justas y socialmente equilibradas.

Por otra parte, la transición digital implica una evidente transformación progresiva hacia la implementación de la digitalización en todos los niveles en el contexto de la Unión Europea. La transición digital tiene por objetivo potenciar las infraestructuras, competencias y tecnologías necesarias para una economía y una sociedad digital, a través de la digitalización de toda la cadena de valor en sectores tractores, aprovechando plenamente las sinergias y oportunidades de los nuevos desarrollos tecnológicos y de gestión de datos, usando tecnologías digitales disruptivas, y poniendo en el centro del proceso a las personas y sus derechos digitales. Para ello, la Unión Europea ha adoptado una estrategia digital en la que se incluyen todos los objetivos que deberán ser logrados, siendo que, en este mismo sentido, hemos de destacar la denominada Brújula Digital, que constituye una propuesta estratégica de la Comisión Europea que tiende a determinar los objetivos e hitos digitales específicos que se colocan como metas a conseguir desde ahora hasta el 2030.

En la actualidad apreciamos que, las tecnologías digitales están modificando los comportamientos hasta ahora realizados y nos ofrecen nuevos datos referentes a la propia vida de las personas, desde la forma en la que la gente se comunica hasta la manera en la que vivimos el día a día e, incluso, en la que llevamos a cabo nuestra peculiar actividad laboral. Observamos con atención como la digitalización presenta suficiente potencial para proporcionar soluciones a muchos de los retos a los que se enfrentan Europa y sus ciudadanos, al mismo tiempo que introduce oportunidades, tales como: la creación de empleo; el progreso de la educación; el aumento de la competitividad y la innovación; la lucha contra el cambio climático y la facilitación de la transición ecológica.

En este orden de ideas, podríamos afirmar que, actualmente, la digitalización se ha convertido en un elemento clave y esencial tanto para la recuperación económica tras la pandemia sufrida por el Covid-19, como para alcanzar la resiliencia sobre todo de los sectores sanitario y asistencial. La digitalización ha proporcionado a la Unión Europea un nuevo impulso para acelerar la transición tecnológica, dando un fuerte e importante empujón a la implantación de la sanidad electrónica, al tiempo que ha promovido todo un conjunto de tecnologías facilitadoras, como la informática en la nube, las tecnologías cuánticas y la informática de alto rendimiento.

Para el logro de todos los objetivos y actuaciones reseñadas, la Unión Europea pretende crear un espacio digital seguro y abierto para los ciudadanos y para las empresas. Así, el 25 de noviembre de 2021, el Consejo acordó una orientación general sobre la Ley de Servicios Digitales y la Ley de Mercados Digitales, que significan la puesta en marcha de sendos expedientes legislativos que resultan fundamentales para contribuir a la creación de un espacio digital seguro y abierto para los ciudadanos y para las empresas de la Unión Europea.

En primer lugar, la propuesta de Ley de Servicios Digitales tiene por finalidad la protección de los ciudadanos de la Unión Europea frente a bienes, contenidos o servicios ilegales, así como realizar una férrea defensa de sus derechos fundamentales en línea, siguiendo el principio de que, lo que se considera ilegal fuera de línea, debe ser considerado asimismo ilegal cuando se trate en línea.

En segundo lugar, la propuesta de Ley de Mercados Digitales pretende como objetivo crear unas condiciones de igualdad para el conjunto de empresas de la Unión Europea, a través de la correspondiente regulación de las conocidas como grandes empresas tecnológicas. La propuesta legislativa se orienta y dirige hacia las plataformas en línea de gran tamaño, los denominados «guardianes de acceso», los cuales controlan los servicios básicos de plataformas, como mercados electrónicos, tiendas de aplicaciones y motores de búsqueda en línea.

En otro orden de cosas, hay que hacer mención ahora, si quiera brevemente, al Plan de Recuperación para Europa, puesto en marcha e impulsado por la Comisión Europea, en medio de la pandemia ya reiterada, que ha requerido, lógicamente, la articulación de un presupuesto a largo plazo de la Unión Europea y la creación de nuevas fuentes de ingresos que vengan a ayudar la tarea de reembolsar los préstamos que se están otorgando como consecuencia del cumplimiento del Programa NextGeneration EU.

En efecto, la crisis provocada por el Covid-19, ha venido a plantear un desafío de proporciones históricas en toda Europa. Por este motivo, la Unión Europea y sus Estados miembros se han visto obligados a adoptar medidas de emergencia con el fin de dar protección a sus ciudadanos en lo que a su salud se refiere, evitando, además, el colapso de la economía. Sin embargo, las mencionadas actuaciones, han exigido un esfuerzo sin precedentes y un planteamiento innovador, capaces ambos de impulsar la convergencia, la resiliencia y la transformación en la Unión Europea.

Pues bien, en el contexto descrito, el 21 de julio de 2020, el Consejo Europeo acordó un instrumento excepcional de recuperación temporal denominado NextGeneration EU por un importe que asciende a la cantidad de 750.000 millones de euros. El citado Fondo de Recuperación garantiza una respuesta europea coordinada con los Estados miembros capaz de hacer frente -como antes indicábamos- a las consecuencias económicas y sociales sobrevenidas como derivadas de la pandemia. En este mismo sentido, está previsto que el Fondo de Recuperación NextGeneration EU permite a la Comisión Europea endeudarse hasta los 750.000 millones de euros -ya reseñados- en nombre de la Unión Europea. Los aludidos Fondos pueden ser orientados a la concesión de préstamos reembolsables por un volumen de hasta 360.000 millones de euros y, también, a la realización de transferencias no reembolsables, es decir, subvenciones a fondo perdido, por una cantidad de 390.000 millones de euros, siendo establecido que, el desembolso de las mencionadas cuantías se llevará a cabo a lo largo de los próximos seis años, contando desde el momento de su adopción, es decir, hasta finales del año 2026, así como que la parte que corresponde a préstamos reembolsables habrá de ser devuelta con anterioridad al 31 de diciembre de 2058.

Por último, haremos alusión, muy escuetamente, a otra de las cuestiones prioritarias de la Comisión Europea. Nos referimos a la potenciación de una política de salud de la Unión Europea, que deberá centrarse sobre la protección y la mejora de la salud, la igualdad de acceso a una asistencia sanitaria moderna y eficiente para todos los ciudadanos europeos, y la coordinación frente a posibles amenazas de carácter grave para la salud, que lleguen a afectar a más de un país perteneciente a la Unión Europea. Se trata, en definitiva, de equipar a los Estados miembros de la Unión Europea, de forma que se pueda mejorar la prevención y la gestión de futuras pandemias que apareciesen en los próximos años.

En este sentido, apuntar que, la Unión Europea posee competencias complementarias a las políticas sanitarias nacionales y, en consecuencia, únicamente le corresponde apoyar a los gobiernos de sus Estados miembros con la finalidad de lograr objetivos comunes, así como compartir los recursos y superar los retos comunes. Para ello, además de formular normas y disposiciones en la materia a nivel de toda la Unión Europea, también es posible la consecución de financiación a través de sus instituciones, órganos y organismos, siempre orientada al desarrollo y ejecución de proyectos sanitarios en toda la Unión Europea. Se señalan como grandes objetivos de la Política de Salud Pública de la Unión Europea, los siguientes: 1) proteger y mejorar la salud de los ciudadanos de la Unión Europea; 2) promover la digitalización y la modernización de los sistemas e infraestructuras sanitarios; 3) mejorar la resiliencia de los sistemas sanitarios europeos; 4) equipar a los países de la Unión Europea para mejorar la prevención y la gestión de futuras pandemias.

Con el fin de cumplimentar todos los objetivos indicados, así como de reforzar la capacidad de reacción rápida que, como ha puesto de relieve la actual pandemia, es tan necesaria, se hace absolutamente preciso que la Unión Europea disponga de una capacidad de respuesta rápida y que le permita reaccionar ante las amenazas sanitarias importantes de forma coordinada, especialmente en una época en que, dada la rapidez de los transportes mundiales, las enfermedades resultan fácilmente transmisibles. Siguiendo este tenor, la Comisión Europea ha creado, en septiembre de 2021, un nuevo organismo específico, en concreto, la Autoridad de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias (HERA). En síntesis, debe destacarse que, la respuesta de la Unión Europea en el ámbito de la salud pública incluye: a) aumentar la capacidad de producción de una vacuna segura y eficaz a través de la estrategia de la Unión Europea en materia de vacunas; b) garantizar el suministro de material médico y de equipos de protección individual mediante: i) el mantenimiento de la libre circulación de mercancías en el mercado interior; ii) la adquisición conjunta y la constitución de una reserva europea común en el marco de RescEU; c) respaldar la investigación y la innovación para tratamientos y vacunas.

6. Veinte aniversario de la puesta en marcha de la moneda común, el Euro, que empezó a utilizarse el 1 de enero de 2002. A partir de la fecha indicada, doce Estados miembros de la Unión Europea procedieron a cambiar sus billetes y monedas nacionales por el Euro en lo que constituyó la mayor transición monetaria de la historia. Desde aquel momento inicial y a lo largo de estas dos décadas transcurridas, la moneda europea ha contribuido a propiciar estabilidad, competitividad y prosperidad a las distintas economías de los Estados miembros que la adoptaron al cumplimentar los requisitos exigidos para poder entrar en la misma. El Euro se ha convertido en la segunda moneda más importante a nivel mundial, después del dólar norteamericano. Además, si por algo se ha podido caracterizar a la moneda única común europea ha sido por exteriorizarse en tanto que elemento federalizante dentro del proceso de construcción de la Europa política que se pretende articular. En efecto, el Euro supone, tal vez, la manifestación más típica de ese logro a alcanzar por parte de la Unión Europea, su futuro federal en lo político. El desiderátum puesto como meta de crear una «federación europea», atípica, sui géneris, no copiada de ningún modelo ya vigente en el mundo, nueva y que se viene diseñando en los últimos años para completar la Unión Política Europea, encuentra -como decimos- en la moneda única o común, su perfil más cercano a la consecución del mencionado compromiso político, el llegar a convertirse en una «federación europea». El Euro es esencia y fundamento para el logro del objetivo apuntado.

Luego de las dos décadas de vida del Euro, se prevé que la moneda europea se afecte a un intenso proceso de rediseño, el cual concluirá con la adopción de nuevos billetes en el año 2024, y en el que participarán los ciudadanos europeos. Sin embargo, el reto más ambicioso que ahora se plantea es la puesta en marcha y consolidación del Euro digital. Según el comisario Panetta, responsable del tema, se espera tener las decisiones relacionadas con el diseño a principios de 2023 y desarrollar un prototipo en los meses siguientes. Sin duda, el Euro digital servirá para reforzar la soberanía europea ante el creciente protagonismo de otros sistemas y medios de pago virtuales, incluidos el bitcoin y otros criptoactivos. Así que, el Euro cumple sus primeros veinte años en circulación con la mirada puesta en la digitalización, como paso decisivo y siguiente de su propia identidad, con cada vez más países asociados a su utilización, como será el caso, previsiblemente, de Croacia en 2023 y de Bulgaria en 2024.

7. Introducción de nuevos recursos propios en el Presupuesto de la Unión Europea. En un reciente comunicado de prensa, la Comisión Europea propone la creación de una próxima generación de recursos propios para ser incorporados a los presupuestos de la Unión Europea. En concreto, se proponen tres nuevas fuentes de ingresos, que producirán o generarán, cuando hubiesen logrado alcanzar su total implementación, entre los años 2026 y 2030, cifras de entre 15,8 y 17,3 millones de euros anuales para el presupuesto de la Unión Europea, con referencia a los precios del año 2018.

Los tres nuevos recursos propios provendrían de las siguientes fuentes: a) comercio de emisiones, de donde se estima podrán derivarse unos 12.500 millones de euros anuales al presupuesto de la Unión Europea; b) un mecanismo de ajuste en frontera de carbono. Se trataría de establecer y fijar un precio del carbono a las importaciones que corresponda a lo que se habría pagado si los bienes se hubieran producido en la Unión Europea, por ejemplo: cemento, aluminio, acero y hierro, fertilizantes, electricidad. La previsión calculada de obtención de ingresos a través del mecanismo apuntado ascendería a 800 millones de euros al año al presupuesto comunitario; c) una parte de los beneficios reasignados de empresas multinacionales muy grandes, las cuales coincidirían, probablemente, con las más conocidas o relacionadas con el Pilar I del Acuerdo de la OCDE. En este sentido, con fecha 8 de octubre de 2021, se aprobó un acuerdo para crear un sistema fiscal internacional más justo.

Así pues, el primer recurso expuesto se basa en los ingresos procedentes del comercio de derechos de emisión de dióxido de carbono, mientras que, el segundo, se sirve de los recursos generados por la propuesta para crear en la Unión Europea un mecanismo de ajuste en frontera por carbono, un sistema que prevé gravar en las fronteras de la Unión Europea los productos cuya fabricación en países terceros genere más CO2 del permitido dentro del ámbito comunitario. Finalmente, el tercer recurso nuevo deriva del acuerdo global sobre fiscalidad logrado en el marco de la OCDE -como ya señalábamos con anterioridad-, cuyo primer Pilar fija que el volumen del beneficio residual de las empresas (el que queda después de que el país donde esté la sede se haya quedado con el impuesto correspondiente al 10% de la rentabilidad) se repartirá entre las naciones donde operan las compañías.

Todo lo recaudado mediante la aplicación de los enunciados nuevos recursos propios, serviría para contribuir al reembolso de los fondos obtenidos por la Unión Europea para financiar el componente de las subvenciones procedentes del Programa NextGeneration EU, así como para ofrecer cobertura financiera al Fondo Social para el Clima.

8. Estado de Derecho. Violación del Derecho de la Unión Europea por parte de Polonia y de Hungría. Utilización del procedimiento del art. 7 del TUE y dificultades para su aplicación. Sentencia del Tribunal Constitucional de Polonia. El Estado de Derecho constituye uno de los valores fundamentales de la Unión Europea, y por ello aparece consagrado en el art. 2 del TUE. Puede decirse que, la esencia del Estado de Derecho es la tutela judicial efectiva, que requiere la independencia, calidad y eficiencia de los distintos sistemas judiciales nacionales. El Estado de Derecho supone, además, el requisito previo para lograr la protección de todos los demás valores fundamentales, asimismo recogidos en el aludido art. 2 del TUE, como, por ejemplo, los derechos fundamentales y la democracia.

Para el propio funcionamiento normal de la Unión Europea, resulta esencial la existencia y cumplimiento riguroso del Estado de Derecho, es decir, la vinculación y absoluto respeto del citado Estado de Derecho. Esto se predica para conseguir una aplicación efectiva de la legislación de la Unión Europea, así como para lograr el buen funcionamiento del mercado interior, para mantener un entorno propicio a la inversión y para que se produzca una imprescindible confianza recíproca. De hecho, uno de los principales fines que presenta el mecanismo del Estado de Derecho en la Unión Europea, consiste en impulsar la cooperación interinstitucional y animar a todas las instituciones de la Unión Europea a contribuir de acuerdo con sus respectivas funciones institucionales. A este propósito, con carácter anual, en el contexto del mecanismo del Estado de Derecho, la Comisión elabora, con el apoyo del Consejo y del Parlamento Europeo, así como en el marco del continuo y profundo diálogo con los Estados miembros, los Parlamentos nacionales, la sociedad civil y otras partes interesadas sobre el Estado de Derecho, un riguroso Informe, el cual ofrece un eficaz seguimiento de los cambios significativos, tanto positivos como negativos, en relación con el Estado de Derecho en los Estados miembros. En el citado Informe se recoge el resultado del funcionamiento del mecanismo del Estado de Derecho en tanto que instrumento preventivo cuyo objetivo es promover el estado de Derecho y evitar que aparezcan problemas o que se agudicen los problemas que pudiesen existir con anterioridad.

En este mismo sentido, la Comisión ha realizado el segundo Informe, a nivel de la Unión Europea, sobre el Estado de Derecho, con una comunicación en la que se analiza la situación en el conjunto de la Unión Europea y capítulos específicos sobre cada Estado miembro. El Informe del 2021 pone de relieve muchos avances positivos en los Estados miembros; sin embargo, continúan existiendo preocupaciones, que en determinados Estados miembros han aumentado, por ejemplo, en lo que hace referencia a la independencia del Poder Judicial y a la situación en los medios de comunicación (casos de Polonia y de Hungría). De nuevo, el Informe correspondiente al año 2021 se encuentra basado en el análisis de cuatro elementos esenciales: a) sistema judicial; b) marco de lucha contra la corrupción; c) libertad y pluralismo de los medios de comunicación; d) otras cuestiones institucionales relacionadas con los controles y equilibrios.

Así pues, hemos de poner de relieve que, lamentablemente, la democracia y el Estado de Derecho se encuentran amenazados en determinados Estados miembros por sus propios gobiernos. En este sentido, advertir de la necesidad de llevar a cabo durante los próximos meses, un efectivo y riguroso seguimiento de los procedimientos abiertos contra Polonia y Hungría, en el marco del art. 7 del TUE. Semejante tarea le corresponde, en el presente semestre, ser desarrollada por la Presidencia francesa, la cual habrá de buscar y hallar soluciones para conseguir mantener un diálogo abierto y constructivo en torno a las votaciones exigibles por necesarias al socaire de la aplicación del anteriormente citado precepto del Tratado.

En realidad, ese es el verdadero problema, es decir, existe un procedimiento articulado en los Tratados (fijado en el art. 7 del TUE) para ser utilizado en los supuestos de incumplimiento grave y persistente de lo previsto en el art. 6 del TUE. Sin embargo, la solución a aplicar es enormemente complicada y no resulta, en muchas ocasiones, fácil de utilizar a los casos concretos en que son controvertidos los valores o violados los derechos fundamentales en el ámbito de los Estados miembros de la Unión Europea. Por tanto, hay formas previstas en el Derecho de la Unión Europea para controlar las violaciones a la democracia y al Estado de Derecho, pero su aplicación práctica supone enormes dificultades que llegan a implicar, realmente, una clara inutilidad del procedimiento.

Existen, además, otras medidas que se sacan a colación para poder ser aplicadas y que presentan un contenido bastante más político que jurídico. Sirven, tal vez, como amenaza a los incumplidores o violadores del Derecho de la Unión, pero no tienen, por el momento, reflejo importante en el ordenamiento comunitario. Tan solo un llamado «mecanismo de condicionalidad» expresado mediante un reglamento, que entró en vigor el 1 de enero de 2021, ya impugnado en anulación por Polonia y Hungría. Aquí, sería pertinente aludir a los desafiantes y conminantes argumentos que hemos escuchado, en el sentido de que, la Comisión Europea podría sancionar los comportamientos atípicos de Polonia y de Hungría con la retención, privación o paralización en el otorgamiento de los fondos NextGeneration EU que a dichos países les corresponden, hasta tanto cumplimentasen y ofrecieran plenas garantías al sistema democrático y al Estado de Derecho en sus respectivos territorios. No obstante, consideramos que las apuntadas medidas coercitivas tendrían mucho que discutir antes de poder aplicarse, privando a la ciudadanía de los citados países de las subvenciones, ayudas y préstamos tan imprescindibles para apoyar la salida de la grave crisis económica que está provocando la dichosa pandemia.

En síntesis, nos encontramos con que, en relación con el Estado de Derecho, la Comisión ha incoado un procedimiento de infracción contra Polonia motivado por la comisión de distintas infracciones de la legislación de la Unión Europea por parte de su Tribunal Constitucional que se encuentran insertas en su reciente jurisprudencia. El inicio del señalado procedimiento ha tenido lugar con fecha 22 de diciembre de 2021.

En la original carta de emplazamiento, enviada por la Comisión al Estado polaco, se solicitan explicaciones sobre los problemas relativos a la falta de independencia de su sistema judicial, así como del cuestionamiento acerca de la primacía del Derecho de la Unión Europea.

En efecto, el Tribunal Constitucional de Polonia, en Sentencias de 14 de julio de 2021 y de 7 de octubre de 2021, vino a declarar que los Tratados de la Unión Europea, es decir, el conjunto de las disposiciones que los integran, resultan ser incompatibles con lo previsto y recogido en la Constitución polaca, refiriéndose, explícitamente, al principio de primacía del Derecho Comunitario, el cual es puesto en cuestión por los jueces constitucionales de Polonia. La situación de la Unión Europea con respecto a la jurisprudencia constitucional de este país se hizo completamente insostenible. Ningún Estado miembro puede poner en duda, a estas alturas del proceso de integración europeo, los principios esenciales del orden jurídico de la Unión y, en este sentido, cuestionar el principio de primacía es algo intolerable, inadmisible e inédito para el cumplimiento del Estado de Derecho en el interior del territorio de la Unión Europea.

Por lo que se refiere a Hungría, la Comisión Europea menciona problemas que afectan a la adjudicación de contratos públicos, conflictos de intereses y corrupción, además de proclamar que Bruselas «no tiene voz» sobre la Ley anti LGBT en Hungría y no tiene que interferir en áreas de competencia nacional. La Ley del Gobierno Orbán prohíbe el acceso a la información sobre homosexualidad y transgénero a menores de 18 años, incluido en colegios. Claramente, la citada Ley húngara, atenta a las libertades y derechos fundamentales protegidos por los preceptos de los Tratados comunitarios, tales como el art. 2 y el art. 6 del TUE, los cuales son manifiestamente violados por el Estado húngaro.

Como decíamos anteriormente, tanto Polonia como Hungría, han interpuesto un recurso de anulación ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, con motivo de la impugnación del reglamento que posibilita la puesta en aplicación del conocido como «mecanismo de condicionalidad». Ambos países denuncian ante el citado Tribunal el uso político de la herramienta que corta o paraliza el acceso a los fondos de recuperación a los Estados que incumplan los valores de la Unión y, precisamente, uno de ellos es el Estado de Derecho, según aparece regulado en el art. 2 del TUE.

9. Mantenimiento de los debates con el Reino Unido. Pese al cierre del Acuerdo de Retirada y su ratificación y entrada en vigor, la Unión Europea ha continuado manteniendo una serie de reuniones y debates en torno a diferentes temas de interés común con el Reino Unido, los cuales se enmarcan dentro de sus relaciones normales en tanto que país tercero no perteneciente ya al club comunitario pero que lo ha sido durante casi 50 años.

En el mismo orden de ideas, cabría citar algunas cuestiones que han seguido siendo discutidas a lo largo del último año y que intentan poner solución a las diversidades expresadas en las posiciones de ambas partes. Los debates se han producido entre la Unión Europea y Reino Unido en torno a la aplicación del Protocolo sobre Irlanda del Norte. Por una parte, nos referimos a que el Reino Unido ha rebajado sus exigencias sobre el papel del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Irlanda del Norte, siendo que el Reino Unido aparcó el grueso de sus reclamaciones, las cuales estuvieron a punto de provocar una guerra comercial con la Unión Europea.

La crisis desencadenada en torno a Irlanda del Norte, en medio de los sucesivos escándalos que se acumulan y debilitan al gobierno de Johnson y al mismo primer ministro, coadyuvaron a que se produjera un cambio destacable en lo que afectaba a la posición del Reino Unido en su enfrentamiento con la Unión Europea. A partir de ahora, las negociaciones entre ambas partes van a presentar un tono bastante más pragmático. Así, por ejemplo, las exigencias británicas acerca de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dejase de ser el principal supervisor del cumplimiento de las normas del mercado interior en territorio de Irlanda del Norte, ya no van a ser tan rigurosas. Al parecer, se hacía más importante para Londres resolver los problemas surgidos en torno a los medicamentos genéricos y a los controles de aduanas que los asuntos relativos a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Irlanda del Norte, si bien el tema continua abierto y, mediante las pertinentes negociaciones, será preciso llegar a cerrar de modo definitivo el correspondiente acuerdo entre las partes en conflicto, salvando, obviamente, la posición soberana de la jurisdicción de la Unión.

10. Implementación del Mercado Único Europeo. Sin duda alguna, puede afirmarse que, el Mercado Único Europeo (MUE) ha sido y continúa siendo, probablemente, el eje y la base fundamental del proceso de integración europea. Constituye el gran motor del crecimiento sostenible y de creación de empleos al facilitar el comercio en la Unión Europea garantizando, al mismo tiempo, una economía social de mercado altamente competitiva estructurada sobre el contenido del art. 3, apartado 3 del TUE, en tanto que uno de los objetivos esenciales de la Unión Europea. En el contexto apuntado, la profundización del MUE o Mercado interior sigue siendo una apuesta económica capital, en especial en el ámbito del desarrollo de las nuevas tecnologías que requieren un mercado de tamaño crítico para favorecer la aparición de agentes innovadores y competitivos en la escena mundial.

Pues bien, con la vista puesta en el cuadro de indicadores del MUE correspondiente al año 2021, se observa que los Estados miembros avanzan hacia una mejor aplicación de las normas del MUE para construir una Europa más resiliente; sin embargo, resulta evidente que hay que continuar mejorando la aplicación de las apreciadas normas. De esta manera, hemos de indicar que, aunque el MUE ha experimentado numerosos cambios positivos en los últimos años, lo cierto es que podrían conseguirse aún unos superiores resultados en casi todos los ámbitos, a saber: estímulo a un mercado digital; impulso a las empresas emergentes; integración de las cadenas de suministro mundiales; mejora de la movilidad y los derechos sociales de los trabajadores; tratamiento de los nuevos modelos de negocio y garantía de la facilitación de mercados; el reconocimiento mutuo; la normalización y la concesión de licencias a los profesionales. Todo ello sería factible si se lograran eliminar diversos obstáculos físicos, jurídicos y técnicos.

Estamos convencidos de que se requiere un enfoque realmente estratégico para lograr una mayor integración del mercado interior único y que la respuesta a los desafíos presentes debe ser de naturaleza tanto política como técnica, particularmente en el caso de barreras no arancelarias. La Unión Europea debiera esforzarse por construir un auténtico mercado único y gestionarlo como un bien común de todos los ciudadanos, trabajadores, operadores económicos y Estados miembros. El MUE tan solo alcanzará su pleno potencial si recibe el completo y total apoyo de todos los Estados miembros colaborando entre ellos.

Además, el MUE no debiera ser observado de manera aislada en relación a otros ámbitos de políticas horizontales, en particular, el mercado único digital, la salud, la protección social y del consumidor, la legislación laboral y la movilidad de los ciudadanos, el medio ambiente, el desarrollo sostenible, la energía, el transporte y las políticas externas.

Como expresa el Parlamento Europeo, el Mercado interior constituye un área de prosperidad y de libertad que proporciona acceso a mercancías, servicios, empleo, oportunidades de negocio y riqueza cultural. Tal como anteriormente indicábamos, se requiere un esfuerzo constante para garantizar el avance del MUE, el cual podría aportar ventajas importantes tanto para los consumidores como para las empresas de la Unión Europea. También quedaba apuntado más atrás, de modo particular, el mercado único digital ofrece nuevas oportunidades para impulsar la economía, a través del comercio electrónico, a la vez que limita las trabas administrativas, en virtud de la puesta en marcha de la denominada administración electrónica y a la digitalización de los servicios públicos.

Puede decirse que, si bien el MUE supone un ejemplo bastante satisfactorio de la integración del mercado, lamentablemente, en los Estados miembros siguen existiendo determinados obstáculos que impiden al mercado interior único alcanzar todo su enorme potencial; por ello se precisa realizar un control mucho más localizado de las normas nacionales propuestas que puedan entrar en conflicto con las normas, disposiciones y principios propios del mercado único. De ahí la necesidad de tener en cuenta todas las observaciones que se han expuesto si se pretende alcanzar mayores cotas de implementación del MUE en los próximos años.

11. La Europa Global. La Unión Europea tiene establecidos ciertos ámbitos de naturaleza prioritaria para llevar a cabo la cooperación con los países y regiones socios de todo el mundo. En la actualidad, acaba de diseñar un marco adecuado para realizar la mencionada actividad, que abarca el periodo 2021-2027.

Se denomina Europa Global a uno de los quince Programas insignia de la Unión Europea, que el Parlamento Europeo apoyó en el trascurso de las negociaciones para fijar el presupuesto para el sexenio 2021-2027, dentro del Marco Financiero Plurianual, así como el instrumento de recuperación de la Unión Europea. Puede señalarse que, en su conjunto, permitirán a la Unión Europea destinar más de 1,8 billones de euros en financiación durante los próximos años.

Concretamente, de la citada cuantía, Europa Global destinará 79.500 millones de euros para apoyar el desarrollo en otros terceros países, así como la cooperación internacional durante el plazo de tiempo apuntado.

El 9 de junio de 2021, el Parlamento Europeo otorgó su visto bueno al acuerdo histórico de la Unión Europea alcanzado en diciembre para destinar los mencionados 79.500 millones de euros al fondo designado como Europa Global. El reiterado Programa viene a fusionar varios de los instrumentos de financiación europeos existentes hasta ahora, como, por ejemplo, el Fondo Europeo de Desarrollo (FED). El objetivo que se propone el nuevo enfoque de la Unión Europea consiste en defender y promover sus valores e intereses en todo el mundo, así como apoyar todas las iniciativas y esfuerzos que presenten un carácter marcadamente multilateral a escala mundial.

En este mismo sentido, el nuevo instrumento servirá para financiar las prioridades de la política exterior europea durante los próximos siete años. Al mismo tiempo, además, se ocupará de incentivar y apoyar el desarrollo sostenible en los países encuadrados dentro de la Política de Vecindad de la Unión Europea, el África Subsahariana, Asia y el Pacífico y América y el Caribe (antiguos países ACP).

De manera sintética destacaremos que, Europa Global se orienta a las siguientes cuestiones:

  • a) Al menos destinará 19.323 millones de euros a cubrir el Instrumento de Vecindad, manteniendo un equilibrio geográfico adecuado.
  • b) Al menos destinará 29.181 millones de euros que se orientarán hacia el África Subsahariana.
  • c) El programa se habrá de centrar en proyectos que, de manera notable, contribuyan a atajar la pobreza, regular la migración y promover los derechos humanos y la democracia.
  • d) Los programas temáticos promoverán los esfuerzos multilaterales a nivel mundial y contribuirán a que la Unión Europea cumpla sus compromisos a escala global. De este modo, se vinculará a la financiación de determinadas acciones relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a los Acuerdos de París, siendo que, el 30% de la financiación total va a quedar destinada a lograr los objetivos climáticos.
  • e) El programa, asimismo, dedicará una partida a hacer frente a la capacidad de respuesta rápida para los supuestos de gestión de crisis, prevención de conflictos y consolidación de la paz.
  • f) La Unión Europea impulsará, también, su apoyo a la inversión sostenible en todo el mundo, en el marco del Fondo Europeo para el Desarrollo Sostenible Plus, que aprovechará el capital privado para complementar la ayuda directa al desarrollo.

Así pues, con la entrada en vigor del Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional, denominado «Europa Global», se articuló y puso en marcha el nuevo marco que debe conducir, a lo largo de los próximos años, la cooperación para el desarrollo de la Unión Europea, que resulta ser, por cierto, el primer donante a nivel mundial. El nuevo instrumento representa una fusión y simplificación muy importante, en relación al periodo anterior, de los instrumentos de cooperación exterior, al mismo tiempo que busca dotar a la Unión Europea de una mayor flexibilidad para proporcionar una respuesta más coherente e integrada a los grandes desafíos mundiales y, de manera especial, a los objetivos internacionales de desarrollo. Es por ello que, Europa Global viene a convertirse en el instrumento de cooperación que unifica la mayoría de los instrumentos de la Unión Europea para la acción exterior, así como a apoyar y estimular el multilateralismo.

12. Conferencia para el Futuro de la Unión Europea. Con un año de retraso sobre la fecha inicialmente prevista y, debido a los estragos de la pandemia originada por el Covid-19, tuvo lugar el 9 de mayo de 2021 la inauguración oficial y ceremoniosa de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. A lo largo de todo el año 2021 y hasta, previsiblemente, la primavera de 2022, viene desarrollando sus sesiones, aunque, seguramente, con bastante menor auge y trascendencia de resultados, a los previstos y deseados en el momento en el que se preparaba y comenzaba su camino. En efecto, la Conferencia se trataba de un gran proyecto de democracia participativa ideado por Francia y que debiera concluir, precisamente, durante la Presidencia francesa del Consejo.

Se inauguró en Strasbourg, como un acontecimiento de muy alto nivel, el día que se cumplían 71 años del Manifiesto que contenía a la Declaración Schuman, estando previsto que, las recomendaciones formuladas por los ciudadanos debieran ser discutidas en la reunión del Consejo Europeo que se llevará a cabo a finales del próximo mes de junio, el cual pondrá fin al semestre de Presidencia francesa.

La Conferencia sobre el futuro de Europa fue estructurada -como es bien conocido- a través de la celebración de una serie de debates y discusiones protagonizados por los ciudadanos, en los cuales se permite a las personas de cualquier parte de Europa compartir sus ideas y contribuir a configurar el futuro común de los europeos. Se trataba de llevar a cabo un importante ejercicio democrático paneuropeo, con debates dirigidos por los propios ciudadanos. La mecánica concreta que permite el objetivo apuntado, se realiza a través de una plataforma digital muy innovadora y de carácter multilingüe, en la que -como decimos- cualquier europeo puede compartir ideas, así como mediante la intervención de paneles de expertos nacionales y europeos. Las diferentes contribuciones realizadas se integran en las sesiones plenarias de la Conferencia. La propia Conferencia ofrece un nuevo foro público para un debate abierto, inclusivo y transparente con el conjunto de la ciudadanía, que versa sobre toda una serie de prioridades y retos clave.

El objetivo de la Conferencia consiste en conseguir que se refleje la diversidad que define a Europa. No se olvide el lema ya fijado hace años, concretamente, en el texto del tratado Constitucional «non nato»: unidos en la diversidad. Se trata de llevar a Europa más allá de sus capitales, llegando a todos y cada uno de los rincones de la Unión y logrando reforzar el vínculo entre los europeos y las instituciones que les sirven. Para conseguir la finalidad señalada, en el marco de la Conferencia, se vienen organizando una multitud de actos y debates a lo largo y ancho de todo el territorio de la Unión Europea, animándose, especialmente, a los jóvenes a participar y a compartir sus propias ideas. Asimismo, las autoridades europeas, nacionales, regionales y locales, así como la sociedad civil y otras organizaciones, están impulsando también, una variada gama de eventos en los que puedan participar el mayor número posible de personas interesadas.

Pues bien, en el contexto descrito en el que funciona la Conferencia, se ha celebrado muy recientemente, el tercer y último Panel de 200 ciudadanos dedicado a la democracia y los valores europeos: Estado de Derecho y Seguridad. El citado Panel se reunió en Florencia en fechas de diciembre de 2021, y en el mismo se adoptaron una serie de recomendaciones centradas en cinco grandes temas, a saber:

  • a) Garantizar los derechos y la no discriminación.
  • b) Proteger la democracia y el Estado de Derecho.
  • c) Reformar la Unión Europea.
  • d) Construir la identidad europea.
  • e) Reforzar la participación ciudadana.

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Sobre el Autor

Carlos Francisco Molina del Pozo

Catedrático de Derecho Administrativo y Catedrático Jean Monnet “ad personam” (Universidad de Alcalá) | España

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