Tren eu Europa

EDITORIAL. Las iniciativas para relanzar el proyecto europeo no dejan de sorprendernos. Esta semana, el Parlamento Europeo ha presentado una nueva solución en este sentido: regalar un billete de tren a los jóvenes de 18 años para que exploren el continente. Sin duda alguna, esta propuesta a favor de la ciudadanía europea debe ser saludada, dado el momento particularmente complicado en el que se encuentra el “espíritu europeo“. Ahora bien, podemos preguntarnos si puede ayudar a la construcción europea a largo plazo.

Sobre el papel, la propuesta es simple. Consiste en promocionar un modo de transporte con bajas emisiones contaminantes y ayudar a los jóvenes europeos a conocerse y a descubrir Europa, ofreciéndoles un pase “InterRail” para viajar en tren de manera ilimitada por 30 países durante un mes (el precio del billete es de 479 euros). Según el promotor de la iniciativa, el presidente del Partido Popular Europeo Manfred Weber, la idea es invertir para que la gente joven conozca el continente. Según sus términos, “todos los europeos deben descubrir los países vecinos y vivir con sus ciudadanos como amigos”.

La mayoría de los grupos parlamentarios han recibido positivamente la propuesta. La propia Comisaria de Transporte – Violeta Bulc – expresó estar dispuesta a explorarla. Hasta el momento,  solamente unas pocas voces critican la iniciativa, tachándola de propagandística.

Creemos firmemente en que los jóvenes europeos (18-35 años) constituyen el pilar fundamental para reconstruir una Unión Europea acorde al siglo XXI. La gran fuerza de la propuesta reside, por tanto, en su clara voluntad de acercar a la UE una categoría olvidada (y fuertemente castigada) esos últimos años. En efecto, sin su adhesión masiva a la nueva UE que se plantea, poco habrá servido los esfuerzos pasados para construir un continente unido. Si bien el reto parece inmenso, confiamos en que no está del todo perdido. Prueba de ello es la increíble popularidad del programa para la educación Erasmus +, plenamente integrado a la última estrategia a favor de un crecimiento inteligente, sostenible e integrador (Europa 2020). Sigue suscitando, después de 30 años de funcionamiento, un fuerte interés en todo el continente, hasta el punto de convertir a sus participantes (la llamada “generación Erasmus”) en “embajadores” directos de la UE.

A pesar de su gran acogida, con demasiada frecuencia todavía muchos jóvenes no pueden disfrutar de él (especialmente por problemas económicos, dado la poca cuantía de la ayuda). Sus beneficios a favor de la construcción europea a largo plazo son sin embargo innombrables (interacción entre ciudadanos europeos, trabajar en otro país, parejas transnacionales, etc.). Por tanto, podemos preguntarnos si ¿no sería más interesante mejorar programas que ya existen, permitiendo a mucho más jóvenes acudir a ellos, en vez de regalar un viaje en tren? Seguramente, los cinco millones de “Erasmus” podrían aportar una interesante opinión sobre lo que significa para ellos “Ser Europeo”.

Entonces, ¿nos encontramos ante un último intento desesperado de las instituciones europeas de comprar a los jóvenes del continente mediante un obsequio (y así intentar obtener sus – escasos – votos) o bien estamos ante una verdadera medida innovadora, directamente inspirada por la política de los “pequeños pasos” promovida por Schuman (“Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho“)?

Proponemos el debate en este nuevo número de Juridi-NEWS. Les invitamos a que dejen sus comentarios y opiniones en esta misma página, en nuestro Facebook o por correo electrónico (info@juri-dileyc.com).