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Desplazados ambientales: causas y propuestas

Environmental Displaced: Causes and Proposals

Déplacements environnementaux: causes et propositions

Palabras clave: desplazados, cambio climático, desastres naturales, migración, participación

Keywords: displaced people, climate change, natural disasters, migration, participation

Mots clés: personnes déplacées, changement climatique, catastrophes naturelles, migration, participation

Citar este artículo

Trejo Poison, Margarita (2017). Desplazados ambientales: causas y propuestas. Derecho y Economía de la Integración n. 4, pp. 131-146. https://juri-dileyc.com/desplazados-ambientales-causas-y-propuestas/

Resumen

El cambio climático tiene un impacto directo en los actuales modelos de movilidad humana y lo seguirá teniendo en el futuro. Partiendo de esta realidad, este trabajo tiene como objetivo ahondar en las causas por las que se producen los desplazamientos y migraciones ambientales y reflexionar sobre los retos a que nos enfrenta.

Abstract

Climate change has a direct impact on the current models of human mobility and will continue to have in the future. Based on this reality, this work aims to deepen the causes of displacement and environmental migrations and reflect on the challenges facing us.

Résumé

Le changement climatique a un impact direct sur les modèles actuels de mobilité humaine et continuera de le faire à l’avenir. Sur la base de cette réalité, ce travail vise à approfondir les causes des déplacements et des migrations environnementales et à réfléchir sur les défis auxquels nous sommes confrontés.

Margarita Trejo Poison

Doctora en Derecho | Abogada | Profesora de Derecho Internacional de la Universidad Internacional de Valencia y de Derecho Ambiental y Derecho Público en la Universidad Camilo José Cela

España

1. Introducción

El cambio climático tiene un impacto directo en los actuales modelos de movilidad humana y lo seguirá teniendo en el futuro. Las catástrofes naturales relacionadas con el cambio climático se han «más que triplicado» desde la década de los sesenta y ha asegurado que cada año se produzcan unas 60.000 muertes por ello [1].

Partiendo de esta realidad, este trabajo tiene como objetivo ahondar en las causas por las que se produce la migración y los desplazamientos ambientales y reflexionar sobre los retos a que nos enfrenta.

Se trata de una problemática que hasta ahora ha permanecido invisibilizada y a la que la comunidad internacional no está dando ninguna respuesta individualizada. Por el contrario, da la espalda, al no existir instrumentos jurídicos de protección y reconocimiento.

Es necesario que la comunidad internacional afronte este nuevo problema. Debiendo ser conscientes de que de no abordar las causas estableciendo responsabilidades jurídicas y políticas los desplazamientos seguirán en aumento.

Se necesitan verdaderas respuestas que afronte la problemática de los desplazamientos ambientales en su amplio contexto, indagando en las causas y factores por las que se produce, destinando recursos y voluntades políticas a luchar por su comprensión y por su mitigación.

No hay que olvidar que ninguna zona del planeta es ajena a sus efectos. No sólo porque los efectos del cambio climático se están produciendo a nivel global, sino porque la migración ambiental, nos lleva nuevamente al terreno de las relaciones Norte-Sur.

2. Las causas de la migración ambiental

La migración por motivos ambientales se entiende como un fenómeno que obedece a múltiples causas. Las crisis complejas se producen a raíz de conflictos políticos, de desastres naturales, de escasez de alimentos, y de la fragilidad de las instituciones económicas, políticas o sociales o, más comúnmente, de una combinación de estos factores en los que unos exacerban a otros (IOM, 2011: 4). Pero, en la actualidad, en la migración ambiental los factores ambientales desempeñan una función importante y cada vez más decisiva (IOM, 2011: 4).

ACNUR contempla entre los factores ambientales que dan lugar a la migración los siguientes (ACNUR, 2012: 26):

  • Los desastres hidro-meteorológicos, como inundaciones, huracanes, tifones y ciclones o deslizamientos de tierras.
  • La degradación medioambiental y desastres de evolución lenta.
  • Por último, el desplazamiento puede suceder por la escasez de recursos esenciales (agua, alimentos), debido al cambio climático y desencadenar conflictos y violencia.

2.1. Desastres hidrometereológicos y otros desastres naturales

El informe de 2016 del NCR (Norwegian Refugee Council) señalaba que el 2015 produjo 19,2 millones de desplazamientos asociados con desastres naturales en 113 países de todas las regiones del mundo, provocados por eventos como inundaciones, tormentas, terremotos, erupciones volcánicas, incendios, derrumbes y temperaturas extremas (IDMC, 2016a: 14-16).

El propio informe recogía las cifras por países: Asia oriental y el Pacífico 8,4 millones (44%), Sureste Asiático 7,9 millones (41%), América Latina y el Caribe 1,5 millones (8%), África Subsahariana 1.1 millones (6%) y otros 0,3 millones (1%).

India, China y Nepal representaron el mayor número de personas desplazadas durante el 2015. China 3,6 millones, Nepal 2,6 millones e India 3,7 millones.

En la India, el impacto de dos grandes eventos de inundación y tormentas fueron responsables del 81 por ciento de los desplazamientos, forzando a más 3 millones de personas a abandonar sus hogares.

En China, tres tifones, Chan-Hom, Soudelor y Dujan, en cuatro provincias orientales entre julio y septiembre, destruyeron casas, causando deslizamientos de tierra e inundaciones y desplazaron a más de 2,2 millones de personas.

El ciclón Komen fue el mayor detonante del desplazamiento en Bangladesh que sacudió el sureste del país a finales de julio de 2015, desplazando a 331.000 personas.

A pesar de que Asia llevaba la peor parte, ninguna región del mundo resultaba excluida. Chile y Malawi fueron los países de otras regiones con el mayor número de personas desplazadas en 2015. En Chile, un terremoto de gran magnitud sacudió la región de Coquimbo en septiembre. Este terremoto y los tsunamis posteriores llevaron a las autoridades a evacuar a 1 millón personas Chile.

En África meridional, las inundaciones estacionales en Malawi en enero desplazan la mayoría de las 343.000 personas que huyeron de sus hogares en 2015 y causó grandes daños a la agricultura. Otro es Japón, donde 486.000 personas fueron desplazadas principalmente por tifones Goni, Etau y Nangka.

El posterior y último informe de 2017 del NCR (Norwegian Refugee Council) sobre los desplazamientos en 2016 por desastres naturales, ha confirmado que los desplazamientos se continúan produciendo por eventos repentinos que seguirán aumentando en número cada año. La mayoría de estos ocurren en países de ingresos bajos y medios bajos y como consecuencia de eventos climáticos a gran escala, y predominante en el Sur y Este de Asia, China, Filipinas y la India (IDMC, 2017:10).

El desplazamiento de personas en el Sureste Asiático se asocia, cada vez más, a los desastres naturales que son resultado o están exacerbados por el cambio climático (RAPER, 2010: 151-152).

2.2. La degradación medioambiental y desastres de evolución lenta

Los desplazamientos por degradación medioambiental y desastres de evolución lenta dan lugar al traslado de la población a otras regiones dentro de su país o a otros países, si no hay opciones disponibles para la reubicación interna, y probablemente de modo permanente.

Cuando algunas zonas se vuelven inhabitables a causa de desastres de evolución lenta, puede ser necesaria la evacuación y reubicación de las personas a otras zonas. Estos movimientos pueden ser temporales o permanentes, dependiendo de las condiciones en la zona de origen.

Es el caso de la sequía y la inundación de pequeños Estados insulares por la elevación del nivel del mar donde toda la población de una isla puede verse obligada a trasladarse a otro lugar de forma permanente.

Una sequía intensa tiende a amenazar la seguridad alimentaria local y agravar las condiciones humanitarias, lo que a su vez puede desencadenar el desplazamiento. La desertificación es una de las causas que induce a la población a desplazarse de un territorio a otro. La desertificación y la sequía guardan relación con importantes problemas sociales: pobreza, salud, nutrición, falta de seguridad alimentaria, desplazamientos y la migración.

Las condiciones de estrés ambiental y climático en los medios de vida, tales como sequías, inundaciones y patrones meteorológicos imprevisible, fuerzan a las personas rurales a migrar. A medida que se explotan las tierras más intensivamente, aumenta la degradación del suelo, disminuye la producción y caen los ingresos. Del mismo modo, la escasez de agua que ocasionan las sequías prolongadas y los conflictos en torno al uso del agua pueden inducir a los agricultores más pobres a abandonar la tierra. En un estudio se prevé que cientos de millones de personas podrían tener que abandonar sus hogares a causa de presiones climáticas y ambientales de aquí a 2050 (FAO, FIDA, OMS, PMA Y UNICEF, 2017: 62-63).

El riesgo de sequía se amplificó en el 2015-2016 por los efectos del fenómeno meteorológico del Niño en los patrones de precipitación. Sus efectos se sintieron más fuertemente en el este y sur de África, el sudeste de Asia, áreas del Pacífico, América Central y las zonas Caribe y tierras altas de América del sur y al sur del Sahara (IDMC, 2016a: 55).

África es particularmente susceptible a los desastres relacionados con la sequía, que afectan la seguridad alimentaria, nutrición y salud de personas vulnerables. Más del 60 por ciento de la población de la región vive en zonas rurales, el sector agrícola emplea a 60 por ciento de la población activa y representa el 25 por ciento del Producto Interior Bruto.

La elevada sensibilidad de la economía de Etiopía frente a las variaciones en el régimen de precipitaciones es una dificultad importante para el desarrollo del país. En estudios llevados a cabo en Etiopía y Somalia se muestra que la disminución de las precipitaciones está relacionada con una mayor probabilidad de que surjan conflictos (IDMC, 2016a: 55).

También afectará directamente al territorio español, ya que como señala la investigación «Each-For» sobre migraciones forzadas, «en el sureste de España, los desplazamientos regionales se agudizarán a raíz de las sequías y falta de agua debido al cambio climático y al mal desarrollo económico dominante» (EACH-FOR, 2009: 16).

Respecto la inundación de los territorios por la subida del nivel del mar, es particularmente preocupante que grandes cantidades de personas puedan convertirse en apátridas, si los crecientes niveles del mar inundan países insulares y áreas densamente pobladas de baja altitud.

Las temperaturas en la superficie de la tierra aumentaran en este siglo a un ritmo sin precedentes. Durante el siglo XXI la variabilidad climática persistirá, y las poblaciones costeras resultarán afectadas conjuntamente por las pautas de aumento del nivel del mar en largos periodos, por la variabilidad natural del nivel del mar y, naturalmente, por sus variaciones extremas causadas por tempestades y olas (UNESCO. IOC, 2010).

Especialmente vulnerables son las regiones costeras de Países Bajos, Bélgica, Alemania, Rumania, Polonia y Dinamarca. Sin embargo, los efectos son mayores en poblaciones con gran densidad de población como el Sudeste Asiático (WILLIANS, 2008).

Los pequeños Estados insulares sufren desproporcionadamente en su población los desastres de inicio lento, los conflictos y vulnerabilidades existentes aumentan los desplazamientos (IDMC, 2017: 10).

Los países del Pacifico ya están experimentando el primer impacto del aumento de los niveles del mar. El mundo se enfrenta a un nuevo reto en la potencial desaparición de algunos países del Pacifico. El 5 de marzo de 2002, el Primer Ministro de Tuvalu, Sr. Koloa Talake, anunció que había previsto demandar ante la Corte Internacional de Justicia a los principales contaminadores por gases invernadero. Subrayo que el calentamiento del planeta ponía en peligro su pueblo y a su país por el aumento del nivel del mar que le obligaba a evacuar a sus ciudadanos (BORRAS PENTINAT, 2006: 98).

2.3. Escasez de recursos esenciales

El desplazamiento puede suceder por la escasez de recursos esenciales (agua, alimentos), debido al cambio climático y desencadenar conflictos y violencia. De hecho, puede afirmarse que una mayor degradación ambiental aumenta la proliferación de conflictos (BORRAS PENTINAT, 2006: 102).

La competencia por los recursos escasos ha sido una constante en la historia de la humanidad. Los conflictos que se derivan de esas situaciones llevan con demasiada frecuencia a desplazamientos masivos y dramáticos de personas.

La mayoría de conflictos producidos a partir de 1990 encuentran su raíz en el control de recursos naturales. También hay pruebas contundentes de que los conflictos pueden ocasionar una migración de larga distancia y a largo plazo [2].

La relación entre los conflictos y los recursos naturales, en particular los de gran valor como el petróleo y los minerales, está claramente acreditada. Sobre todo, en los casos en que una mala gobernanza provoca que los recursos solo beneficien a un puñado de políticos corruptos o a determinadas etnias o grupos políticos, en lugar de amparar a la población en general. Esta situación impide el desarrollo del país, reduce la inversión en servicios comunes como la sanidad y la educación, y da lugar a que los hogares vulnerables estén aún más marginados, al mismo tiempo que aumenta el grado de desigualdad. Algunas fuentes calculan que, en los últimos 60 años, el 40% de las guerras civiles han estado relacionadas con los recursos naturales. Desde el año 2000, aproximadamente el 48% de los conflictos civiles han tenido lugar en África, en contextos en los problemas relacionados con la tierra han tenido un papel destacado en 27 de 30 conflictos (FAO, FIDA, OMS, PMA Y UNICEF, 2017: 65).

La competencia por la tierra y el agua se ha considerado un posible desencadenante de los conflictos, puesto que la pérdida de tierras y recursos de subsistencia, el empeoramiento de las condiciones laborales y la degradación ambiental afectan negativamente a los medios de vida de los hogares y las comunidades, y los ponen en situación de peligro. El agua, los bosques, la tierra y los minerales están menguando debido a la degradación, la sobreexplotación y las amenazas del cambio climático, en particular el aumento de las temperaturas.

La escasez de agua afecta a todos los continentes. Cerca de 1.200 millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial vive en áreas de escasez física de agua, mientras que 500 millones se aproximan a esta situación. Otros 1.600 millones, alrededor de un cuarto de la población mundial, se enfrentan a situaciones de escasez económica de agua, donde los países carecen de la infraestructura necesaria para transportar el agua desde ríos y acuíferos. La escasez de agua es un fenómeno no solo natural sino también causado por la acción del ser humano. Hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a los 7.000 millones de personas que lo habitamos, pero ésta está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada y se gestiona de forma insostenible [3].

A menudo se menciona que el conflicto en Darfur fue causado en parte por la variabilidad del clima y, más concretamente, por la sequía. Se argumenta que el descenso de las precipitaciones y la degradación de la tierra intensificaron las luchas por el acceso a los pastos, las tierras agrícolas y el agua, lo que culminó en una guerra civil y la crisis humanitaria que estalló en 2003.

En el norte de Malí estalló un conflicto en 2012 que coincidió con una sequía a escala nacional. Hubo unos 3,5 millones de afectados. Además del caos político, en última instancia la situación determinó el desplazamiento de casi 300.000 personas, incluidas más de 160.000 que huyeron a países vecinos como Burkina Faso, Mauritania (FAO, FIDA, OMS, PMA Y UNICEF, 2017: 65).

En Colombia los agricultores han sufrido continuos episodios de desahucio que han llevado a grandes desplazamientos de personas. Colombia fue testigo de un conflicto que duró cinco décadas y que dejó a seis millones de desplazados internos, lo que equivale al 14% de la población total. Fue la consecuencia de las estrategias sistemáticas de desalojo y desposesión adoptadas por grupos armados en su intento de apoderarse de los territorios rurales, controlar los recursos naturales y las tierras de valor, y apropiarse de las rentas asociadas a estos recursos. Las poblaciones más pobres y vulnerables, incluidas las comunidades étnicas, son las que han sufrido en mayor medida las repercusiones (FAO, FIDA, OMS, PMA Y UNICEF, 2017: 64).

2.4. Otras causas: accidentes industriales y megaproyectos

Los accidentes industriales

Los accidentes industriales han causado un gran número de personas desplazadas. El jurista David KEANE (2004: 214-215) y en la misma línea Fiona FLINTAN (2001) sistematizan entre las causas medioambientales que conducen a la migración los accidentes industriales (Three Miles Island, Bhopal, Chernobil, Fukushima…).

En 1984 en Bhopal (India) el accidente químico provocó el desplazamiento de más de 200.000 personas (BORRAS PENTINAT, 2006: 102). El desastre ecológico continúa debido a la saturación del suelo con productos químicos (GLOBALIZACIÓN Y FRACTURAS, 2008: 128-129).

En Chernobyl (Ucrania) en 1986, los defectos de construcción de la central nuclear, la cultura soviética del secreto y la incapacidad del personal responsable contribuyeron a agravar las consecuencias del accidente. Las zonas contaminadas cubren 150.000 kilómetros, donde viven unos 5 millones de personas (GLOBALIZACIÓN Y FRACTURAS, 2008: 128.129). El Gobierno soviético evacuó unas 100.000 personas después de producirse el accidente. Una zona de 30.000 kilómetros alrededor de Chernóbil permanece deshabitada y contaminada, puesto que la contaminación radiactiva tiene una media de vida de 25.000 años (BORRAS PENTINAT, 2006: 102).

En Fukushima (Japón) tras el accidente nuclear de 2011, 99.000 de las más de 160.000 personas evacuadas de las zonas contaminadas por la planta nuclear, siguen viviendo desplazadas. Se enfrentan a la difícil decisión de volver a áreas donde las órdenes de evacuación del Gobierno han terminado, pero donde el riesgo de la radiación sigue siendo una preocupación, particularmente para las generaciones más jóvenes (IDMC, 2016b).

Los megaproyectos

La actividad de las multinacionales, especialmente las de los sectores de la energía y minería, han generado un fuerte deterioro ambiental. Repsol ha sido denunciada por contaminar el territorio mapuche en Argentina y por operar en el Parque Nacional Yasuni (Ecuador), zona declarada reserva de la biosfera. Iberdrola participa en el proyecto Belo Monte en Brasil (a través de Neoenergía) y en la construcción de megacampos eólicos en el Istmo de Tehuantepec (México), violando los derechos de los pueblos indígenas.

Los impactos de la industria extractiva han sido especialmente graves. En Perú la minería ocupa más del 17% de su territorio y, por lo tanto, numerosos ecosistemas de gran valor aparecen hoy en día fuertemente presionados por la expansión minera ya sean páramos, sistemas de lagunas, nacimiento de ríos, etc. Además, el 64% de los conflictos socio ambientales que tienen lugar en el país andino están causados por las transnacionales mineras.

Los grandes proyectos energéticos y de infraestructura destruyen los territorios indígenas y generan desplazamiento. La asimetría de poder hace que se viole de forma sistemática el derecho a la consulta previa, libre e informada contemplada en el Convenio 169 de la OIT en los diferentes países donde se extraen hidrocarburos, minerales y electricidad. El gobierno de Perú afirmó que la ley de consulta «implica el riesgo de retrasar o detener el desarrollo del país», contraponiendo así los derechos de los pueblos indígenas con un supuesto interés nacional (OMAL, 2012).

En Asia, sólo se disponen de cifras de personas desplazadas por megaproyectos (represas, embalses) en China y la India. En China, el total fue de 80 millones entre 1950 y 2015 y en la India de 65 millones entre 1947 y 2010 (se consideran estimaciones menores porque en la India no cubre todos los Estados y en China se omite el impacto de las industrias extractivas, los documentos no siempre son públicos y los que se publican no siempre son fiables) (IDMC, 2016a: 14-16).

2.5. Otros factores que aumentan la vulnerabilidad

El análisis de otros factores (género, económicos, políticos o culturales) [4] interactúan con los factores ambientales y repercuten en las vulnerabilidades y posibles efectos migratorios, propiciando que ciertos grupos de personas o regiones del mundo sean motivo de preocupación particular debido a su restringida capacidad de recuperación y a su alta exposición a los efectos del cambio ambiental. Sin embargo, y hasta ahora, se han destinado los recursos a determinar los efectos meteorológicos del cambio climático, y en poca medida a analizar las consecuencias del cambio climático sobre las poblaciones humanas y los derechos humanos.

El impacto de los desastres naturales está en función de la gravedad de la amenaza natural y de la capacidad de una población para afrontarla. Así, «la idea de vulnerabilidad es clave para comprender el impacto de los desastres naturales en las comunidades» (ACNUR, 2012: 27). El concepto de vulnerabilidad es de gran importancia para comprender los vínculos entre la migración y el cambio climático.

La vulnerabilidad está en función de la exposición de las personas, y de su capacidad de adaptación. La vulnerabilidad puede tener una dimensión geográfica o social (personas que viven en zonas áridas, pequeñas islas o zonas costeras de baja altitud son más susceptibles a los efectos del cambio climático) y algunos grupos sociales son más vulnerables que otros, especialmente los que hacen frente a desigualdades socioeconómicas y discriminación (IOM, 2011: 2).

Algunas de las regiones más vulnerables incluyen áreas como islas de baja altitud y deltas, áreas costeras, áreas dependientes de sistemas de agua alimentadas por glaciares, y áreas sujetas a sequías persistentes.

Los países en desarrollo están más expuestos a las consecuencias del cambio climático debido a la dependencia que las poblaciones tienen del clima y porque sus principales efectos (deforestación, contaminación y degradación de los sistemas naturales y ecosistemas) les priva de sus hogares, de sus tierras y les usurpa su medio de vida tradicional y sostenible. Es causa de desplazamientos y provoca grandes y complejos movimientos de población, generando un movimiento migratorio sin precedentes en la historia.

Además, a consecuencia de esta migración, entrará en peligro la «etno-diversidad» comunidades y pueblos se desvinculan de su territorio de origen y llevará a la dispersión de la comunidad y a la perdida acelerada de su identidad (GLOBALIZACIÓN Y FRACTURAS, 2008: 133).

Es ampliamente reconocido que la mayoría de las personas desplazadas viven en la línea de pobreza o por debajo de ella, y que los grupos con menores ingresos se ven desproporcionadamente afectados por los desastres relacionados con el clima (BOYER & MATHEW, 2015: 21).

El peligro de que se generen conflictos relacionados con las crisis meteorológicas aumenta si las personas, en particular los grupos discriminados y marginados, carecen de los mecanismos de supervivencia necesarios para evitar los efectos perjudiciales sobre la seguridad alimentaria y sus medios de vida de fenómenos como la sequía. Los principales factores que limitan la capacidad de resistir en tales situaciones son el escaso desarrollo socioeconómico, los conflictos que se puedan haber producido en el pasado y el acceso limitado al capital económico y social que podría facilitar medios de vida alternativos.

Las amenazas naturales no afectan a todos por igual. Sus consecuencias desastrosas son proporcionales a la vulnerabilidad de las comunidades y territorios. Por eso el 90% de las víctimas de los desastres vive en países en desarrollo, en condiciones de pobreza que les empujan a vivir en áreas y viviendas de alto riesgo, propensas a ser afectadas por terremotos, maremotos, inundaciones, deslaves, erupciones volcánicas. Sus riesgos son mayores en tanto hay práctica ambientales, tecnológicas y urbanísticas que exacerban el problema (VARGAS, 2002: 10).

Aunque la amenaza del calentamiento global también pesa sobre Europa, los más vulnerables son los países más pobres y con menor responsabilidad sobre las emisiones contaminantes (apenas un 7% de las emisiones de CO2) [5].

Otro factor de vulnerabilidad es el género. Después de vivir un desastre inesperado las mujeres registran un mayor desorden por estrés postraumático causada de las limitaciones por la pobreza, la discriminación y carencia de control sobre los recursos.

Según un reciente informe de Women´s Environmental Network el 80% de las desplazadas por el clima son mujeres. Los tsunamis afectaron ciento de miles de personas en Asia, pero las consecuencias fueron más graves para las mujeres. Las mujeres están en alto riego por la segregación sexual y por sus necesidades específicas (salud, reproductivas) que requieren una protección y unos cuidados que se agravan en situaciones de crisis.

La mujer en el conflicto se enfrenta en forma mayoritaria a la problemática de los civiles, de los desplazados de las agresiones y violaciones. La mujer sufre la violencia directa en sus hogares, pueblos y en los campos de refugiados, y la violencia indirecta: falta de apoyo médico y psicológico.

Aunque tienen una gran participación en las respuestas frente a sus familias y sus comunidades, tienden a ser poco consideradas y hasta marginadas por las agencias de desarrollo y las organizaciones de apoyo.

El tipo, la gravedad, la reversibilidad del fenómeno ambiental unido a los factores de vulnerabilidad de que se trate influyen en los resultados migratorios. Los desastres naturales que se producen de manera repentina tienden a ocasionar migración temporal, mientras que es más probable que las formas graves de degradación ambiental gradual den lugar a desplazamiento permanente.

La migración ambiental puede ser de carácter interno, regional o internacional, también puede ser temporal o permanente, forzosa, voluntaria o una mezcla de todas estas características.

La mayor parte de la investigación disponible se desprende que la migración por motivos ambientales tiende a ser principalmente interna, con un reducido porcentaje de migrantes entre países vecinos, y cifras aún menores de migrantes a lugares alejados, particularmente desde zonas rurales hacia zonas urbanas.

3. Las propuestas

3.1. Protección legal

El Derecho Internacional no contempla una definición del concepto de «migración por motivos ambientales» o de «migrante por motivos ambientales», lo que dificulta la labor de investigación y de recopilación de datos, y también incide en los marcos jurídicos nacionales, regionales e internacionales.

La definición de personas desplazadas en el interior de un país tiene un cierto reconocimiento «de facto» en las directrices adoptadas por las Naciones Unidas. Pero términos como «refugiados ambientales» y «emigrantes ambientales» son totalmente informales y cuestionados (MORRISSEY, 2012).

En general, los instrumentos normativos internacionales no tienen en cuenta la migración por motivos ambientales, sólo existe un cierto reconocimiento fáctico por parte de Naciones Unidas. Lo anterior, origina su falta de carácter vinculante y eficacia practica en los ordenamientos jurídicos nacionales y regionales e internacionales.

Sin embargo, el cambio climático tiene importantes impactos sobre los derechos humanos. Eventos climáticos extremos sobre el derecho a la vida. Inseguridad alimentaria y riesgo de hambre, sobre el derecho a la alimentación adecuada y el derecho a no padecer de hambre. El estrés hídrico sobre el derecho al agua potable. El estrés en el estado de salud sobre el derecho al disfrute del más alto nivel de la salud. El aumento en el nivel del mar y las inundaciones sobre Derecho a una vivienda adecuada (MCADAM, 2010: 4).

La experiencia de los grandes desastres naturales registrados durante la última década [6], han puesto de relieve el efecto devastador que los desastres naturales pueden tener para el goce y ejercicio de los derechos humanos.

Las personas afectadas por estos eventos suelen enfrentar dificultades bastante similares a las que padecen las personas afectadas por los conflictos armados: pérdida y separación del grupo familiar; pérdida de la vivienda; pérdida y destrucción de documentación y propiedad; amenazas a su derecho a la vida, integridad y seguridad personal; exposición a la violencia sexual y de género, obstáculos para asegurar condiciones mínimas de acceso a bienes básicos como agua, alimento y salud, entre otras.

Actualmente, ninguna normativa internacional contempla la protección y ayuda a los migrantes internacionales que abandonan sus lugares de origen a causa de desastres naturales o degradación ambiental. Es necesario una legislación internacional, acompañada de una voluntad política mundial que tengan en cuenta a las personas que cruzan las fronteras debido a factores ambientales, con la finalidad de otorgarlas alguna clase de protección. No hay conexión en los textos legales y consecuentemente en la práctica jurídica entre Derechos Humanos y Cambio Climático [7].

Al no existir una regulación expresa sobre determinación y régimen de los refugiados o desplazados ambientales, se han presentado distintas vertientes y concepciones: los que consideran que su inclusión sería una aplicación o interpretación universal y los defensores de redactar un Convenio que contenga de forma expresa y exclusiva la relación entre medio ambiente y derechos humanos, previendo la figura del refugiado ambiental (FERNÁNDEZ, 2015: 43).

Es necesario superar las lagunas existentes en las normas internacionales de protección de los derechos humanos que amparen a la nueva figura del desplazado medioambiental. El reconocimiento de un estatus jurídico a los desplazados medioambientales entrañaría una actualización del contenido de los derechos humanos.

3.2. Participación en la gestión de riesgos

Con demasiada frecuencia, las decisiones que atañen a los ecosistemas, a los recursos naturales y a la gestión medioambiente en general, son tomadas sin la audiencia de las poblaciones afectadas donde se encuentran los recursos, o sin tener en cuenta todas las repercusiones y los riesgos de las decisiones para la zona y la población.

Además, la apreciación y valoración de los riesgos tiende a estar centralizada y aislada de las personas y lugares afectados y de las comunidades locales. Sin embargo, ningún enfoque será exitoso sin la audiencia y participación de las comunidades locales y de la sociedad en general. Deben ser el centro de acción y atención, a fin de mitigar cualquier repercusión negativa de los factores ambientales y disminuir los riesgos.

Es necesario retornar la idea de construcción social del riesgo que debe basarse en la percepción social. La sociedad misma debe ser la que defina lo que considera seguro o no, en el contexto de su cultura, historia, territorio e instituciones. La percepción social del riesgo cambia de acuerdo con las condiciones geográficas, históricas, económicas y culturales.

Se trata de la búsqueda y la construcción del consenso, de políticas basadas en el diálogo con los interesados. La participación de las comunidades locales y sus representantes y su acceso al proceso decisorio aumenta la relevancia de las decisiones y medidas tomadas y las probabilidades de que se apliquen. Un decidido llamamiento para la creación de procesos exhaustivos y participativos que impliquen a la población lo más directa y tempranamente posible.

Ningún enfoque será exitoso sin la audiencia y participación de las comunidades locales. Deben ser el centro de acción y atención, concretamente en las zonas vulnerables, a fin de mitigar cualquier repercusión negativa de los factores ambientales en sus medios de sustento y preparar un eventual movimiento de personas.

Pero no basta que los ciudadanos y sus organizaciones intenten reducir los riesgos de desastres naturales de manera particular y aislada. El riesgo del desastre natural o socio-natural debe ser enfrentado por toda la sociedad de manera armónica y complementaria, incluyendo entidades públicas (nacionales y territoriales) sector privado, ciudadanos y sus organizaciones y comunidad internacional (VARGAS, 2002: 27).

Es necesario implicar a los países en desarrollo por ser los que sufren en mayor medida los efectos de la migración ambiental y el cambio climático. Ampliar las consultas y cooperación regional a la hora de enfrentarse a la migración y el cambio climático. Se trata de la búsqueda y la construcción del consenso, de políticas basadas en el diálogo con los interesados. La consulta directa con las comunidades en riesgo de desplazamiento, para prever y reducir los desplazamientos internos y a través de las fronteras en el contexto de cambio climático actual.

La participación de las comunidades locales y sus representantes y su acceso al proceso decisorio aumenta la relevancia de las decisiones y medidas tomadas y las probabilidades de que se apliquen.

Apostar por soluciones de tipo regional o bilateral. Esto significaría trabajar con los gobiernos afectados, en soluciones que impliquen medidas «in situ» y estrategias de adaptación, acompañadas de un compromiso real tendiente a la reducción de emisiones contaminantes. Una respuesta de tipo regional, si bien puede parecer en principio poco ambiciosa, podría constituir el comienzo de posteriores esfuerzos internacionales más amplios (FERNÁNDEZ, 2015: 43).

Con esa finalidad, se deben establecerse los mecanismos que permitan el conocimiento por parte de los ciudadanos de los procedimientos y decisiones de las autoridades, facilitando la participación del público en la elaboración de las decisiones y en la determinación del riesgo.

Es importante advertir como los legisladores y los juristas deben analizar esos problemas y tener en cuenta el hecho que en los proyectos legislativos internacionales, comunitarios y nacionales no puede intervenir únicamente la presión de las elites, de la industria, del sector financiero o del poder económico. Sino que también deben formar parte otros grupos de interés.

En especial se deben mejorar los procesos de equidad, y comprender mejor las necesidades de las comunidades, los recursos naturales y la población que depende de ellos.

3.3. La lucha contra el cambio climático: un enfoque global

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker [8], alertaba en unos de sus recientes discursos que no cumplir los compromisos de reducción de emisiones asumidos en la Cumbre de París de Cambio Climático, es correr el riesgo de empujar, de aquí a 2050 a 250 millones de refugiados climáticos al camino del exilio.

Juncker también advertía de que no se debe perder ni un instante para luchar contra el cambio climático y apoyar a los países más vulnerables para evitar una crisis mucho más grave que la vivida en los últimos años en Europa por la presión migratoria. La seguridad mundial exige, según el dirigente europeo, más que un simple esforzarse en la defensa militar, la estabilidad europea y la estabilidad mundial, también depende de los esfuerzos en cooperación al desarrollo y de la lucha contra el cambio climático.

El cambio climático nos enfrenta a otras formas de dar respuesta a la solidaridad global y a la justicia en aspectos radicalmente distintos de todo lo que se ha experimentado hasta ahora. Debe concederse mucha mayor prioridad y urgencia a la mitigación y a la prevención, a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y minimizar los impactos de la actividad humana sobre la naturaleza.

Se debe partir de los beneficios de la cooperación entre países que se enfrentan a retos similares en materia ambiental y migratoria, y a crear oportunidades para el diálogo y para el reparto de responsabilidades a nivel mundial.

Tomar conciencia de que continuar a ultranza con la opulencia y con un modelo de desarrollo económico exento de solidaridad con la naturaleza y con el propio ser humano, basado en la primacía de la economía por encima de los valores humanos y medioambientales, no nos conduce al bienestar social y la calidad de vida.

Intentando vivir más allá de los límites del planeta, y destruyendo nuestro entorno, cada vez es más evidente que nos alejamos, del bienestar social y la calidad de vida y son más los excluidos y los que caen en la pobreza y en el desplazamiento forzado.

Encarar eficazmente la migración por motivos ambientales pasa ineludiblemente por reducirla y evitarla, y ello sólo será posible con la voluntad decidida y cierta de lucha global contra el cambio climático y sus efectos.

Es necesario una respuesta donde todos los países responsables del calentamiento global del planeta aúnen fuerzas, compromisos y responsabilidades. Ineludiblemente, pasa por la reducción de emisiones de los grandes contaminantes y responsables directos de los desastres ambientales del planeta.

Sólo desde la respuesta global y la solidaridad entre todos los países podrá lucharse contra la destrucción del planeta y contra el éxodo masivo de sus habitantes. Se trata de la lucha por la reducción de la pobreza y por lograr compromisos reales y efectivos para frenar el cambio climático.

4. Conclusión

La dimensión global del desafío migratorio exige contemplar factores y causas ideológicas, económicas, políticas, sociales y también medioambientales. Se trata, en primer lugar, de entender y contemplar las razones de las migraciones, para poder dar respuestas.

La migración ambiental demanda soluciones globales, acuerdos y respuestas que comprometan a los Estados. Los Estados y las instituciones internacionales no sólo deben impedir las violaciones de los derechos de las personas desplazadas por causas climáticas, reconociéndolas sus derechos y condición, sino que también deben tomar medidas y crear marcos institucionales y jurídicos consensuados y participativos para responder con eficacia cuando el desplazamiento se produce y para evitar o reducir los efectos del cambio climático.

No se trata sólo de reconocer jurídicamente al desplazado climático en la normativa internacional, regional y nacional, se trata de reducir al mínimo las repercusiones de la migración forzosa en caso de desastres naturales, a través de sistemas de alerta temprana, planificación para casos de emergencia y fomento de capacidades para la asistencia y protección humanitaria. Pero, sobre todo, se trata de la lucha por la reducción de la pobreza y de los programas y compromisos para frenar el cambio climático. Deberá concederse mucha mayor prioridad y urgencia a la mitigación y a la prevención, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y minimizar los impactos de la actividad humana sobre la naturaleza.

El cambio climático nos enfrenta a otras formas de dar respuesta a la solidaridad global y a la justicia en aspectos radicalmente distintos de todo lo que se ha experimentado hasta ahora. No hay que olvidar que ninguna zona del planeta es ajena a sus efectos. No sólo porque los efectos del cambio climático se están produciendo a nivel global, sino porque la migración ambiental, nos lleva nuevamente al terreno de las relaciones Norte-Sur.

Los países del Sur están por su vulnerabilidad más expuestos a seguir sufriendo las consecuencias del cambio climático en sus territorios, pero los países del Norte son los que deben dar respuestas y protección a este éxodo masivo de personas que huyen de los efectos y desastres provocados por el cambio climático que les obliga a abandonar su país de origen.

Una vez más, son los países menos contaminantes y menos responsables de las emisiones de efectos invernadero, los que tienen que sufrir las consecuencias del desarrollo insostenible de los países del Norte que a pesar de su responsabilidad se niegan a dar respuestas, cerrando sus fronteras.

Notas:

[1] En https://migracionesclimaticas.org/incumplir-acuerdo-paris-supondra-250-millones-refugiados-climaticos/

[2] CENTRO DE ESTUDIOS DE LA CRUZ ROJA Y DE LA MEDIA LUNA ROJA SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA PREPARACIÓN PARA DESASTRES (2009). La Haya – Representante especial para la Migración, Ginebra Departamento de Política y Preparación para Desastres. Disponible en: Ginebra. Climate Change and human mobility.doc/mem.ia.ad/15.05.2009 [consulta: 11.11.2017].

[3] ONU. DEPARTAMENTO DE ASUNTOS ECONÓMICOS Y SOCIALES DE NACIONES UNIDAS. Decenio Internacional para la acción «El agua fuente de vida. 2005-2015».

[4] Según un reciente informe de Women’s Environmental Network el 80% de las desplazadas por el clima son mujeres, por lo que requieren de una especial protección (INSPIRACTION, «El 80% de los desplazados climáticos son mujeres», http://www.inspiraction.org/actualidad/notas-de-prensa/el-80-de-los-desplazados-climaticos-son-mujeres [consulta: 6 de junio de 2017]).

[5] En https://migracionesclimaticas.org/incumplir-acuerdo-paris-supondra-250-millones-refugiados-climaticos/

[6] El Tsunami en el Océano Índico (2004), las inundaciones en Pakistán (2010), los estragos del fenómeno de La Niña y El Niño en los países andinos, el terremoto de Haití (2010), y la sequía y hambruna que asolaron el Cuerno de África (2011). TERMINALLO (2012: 16).

[7] Se trata de dos discursos que se excluyen mutuamente en el ámbito práctico. De un total de 294 documentos, de los cuales se seleccionó una muestra de 65 entre Resoluciones de la ONU, Tratados y Convenciones y otros informes y documentos, un 23% abordaba el cambio climático, el 25% temáticas referidas a migrantes y refugiados, mientras que sólo el 6% establecía un nexo entre ambos. La desvinculación que existe entre cambio climático, migraciones y el tratamiento legal de la categoría de refugiados. FERNÁNDEZ ARRIBAS (2007: 42).

[8] https://migracionesclimaticas.org/incumplir-acuerdo-paris-supondra-250-millones-refugiados-climaticos/

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