Juri-Dileyc Open Access 2/2016
ISSN-e: 2529-8526

Cuando mi estimado maestro el Prof. Molina del Pozo me encargó escribir unas breves líneas que hiciesen a modo de recensión del “Tratado de Derecho de la Unión Europea” nunca pude imaginar que tal labor, junto con la aparición misma de la obra, fuera a darse en un contexto tan lleno de incógnitas respecto de la misma Europa integrada como el que ahora se cierne. En efecto, aun es pronto para calibrar el hecho de que por primera vez se plantee la circunstancia, inquietante y novedosa, de la salida de un Estado miembro de la Unión. Con todo el revuelo en torno al Brexit… ¿Sería entonces un mal momento quizás para presentar precisamente una obra amplia, de vocación completiva, que desgrane prácticamente todos y cada uno de los aspectos jurídicos que alientan esa construcción de una Europa como ordenamiento jurídico? Pues afirmaríamos que todo lo contrario, y que la aparición del “Tratado de Derecho de la Unión Europea” no puede hacerlo en momento más idóneo.

Está demostrándose que pese a que nada en el genio creador humano es perfecto y que siempre es susceptible de mejorar, se demuestra la falsedad de ciertas pulsiones radicales, populistas o simplemente infantiloides, las cuales, arteramente manejadas por personajes pseudo-políticos sin escrúpulos, pretenden hacer calar en la opinión general la apetencia ciega por una especie de enmiendas a la totalidad respecto de instituciones y formas políticas de convivencia de ordenación de la realidad, lo que desde luego afecta a instituciones como la democracia representativa de partidos, el Estado de Derecho constitucional y ahora, parece ser, la integración jurídica, política económica y puede que algo más (o no….) en el continente europeo.

Porque con independencia de su origen en el continente europeo, o su adscripción geográfica al mismo en cuanto a su marco normativo e institucional (aunque obviamente condicione en mucho las relaciones de ese mismo continente europeo con otras partes del mundo con las cuales el mismo se relaciona en múltiples planos), la obra que el lector tiene en sus manos trata de Derecho de la integración. El mismo es el fruto de un decantado proceso de evolución histórica, el cual, pese a sus sombras y distorsiones, ha deparado el mayor período de estabilidad y crecimiento en el continente europeo. No olvidemos que fueron los exacerbados expansionismos a cargo de Estados nacionales europeos con sus plenas competencias los que estuvieron en el origen de las dos guerras mundiales, que en cualquier caso fueron guerras civiles europeas. Y que un grupo de padres de Europa, sabiendo aparcar rencillas y apetitos por los ajustes de cuentas sentaron las bases de un sistema que, en base a las solidaridades de hecho y preconización de las economías de escala, eliminaba las fronteras y trabas proteccionistas de esos mismos poderes aldeanos y localistas, centrados en su propio ensimismamiento y que tenían al otro como un rival o amenaza siempre a batir por la fuerza de las armas. Cuánta razón tiene ese dicho que lo que se tiene fácilmente o lo que se da como hecho de por sí no se aprecia, y que es la semilla ponzoñosa que alienta la búsqueda de falsos paraísos de mano de peligrosos flautistas de Hamelín o encantadores de serpientes de toda laya, pero siempre aviesa, cortoplacista e interesada condición, servidores de agendas ocultas inconfesables.

Ahora ese mismo Derecho de integración causa desprecio o indeferencia en amplias capas de la población, lógicamente indignadas y descorazonadas con un sistema que parece no servir, en lo que a ellos les afecta, a los fines para los que teóricamente fue concebido. Es un sistema que viene camino de hace ya casi 70 años, que “siempre ha estado ahí”. ¿Tendremos que soportar su pérdida para que sea añorado mayoritariamente, al igual que casi parece ahora mayoritariamente denostado? Recordemos que la Roma antigua tenía muchos defectos, y que nadie parecía apreciar ese otro invento creador de la ciencia jurídica. Hubo que esperar mil años de usos bárbaros y nostalgia para que la juridicidad como elemento objetivo y científico que regulase la convivencia humana volviese a regir las comunidades políticas, saltando desde los anaqueles y archivos monásticos a las escuelas y facultades de Derecho, que son uno de los elementos característicos del Renacimiento, primero en Italia y luego en el resto del mundo europeo. Desde luego, si la marcha de los tiempos van en la línea de una vuelta a períodos turbulentos y de oscuridad, de pasiones desatadas de nacionalismos e individualismos irracionales, una obra como la presente será en cualquier caso el compendio más amplio y completo de lo que es la ciencia jurídica del Derecho de integración, que quedará en los anales, si somos optimistas, para conjurar desde la ciencia y el conocimiento las pulsiones irracionales del oscurantismo y la manipulación, y si somos menos optimistas, pues para dejar negro sobre blanco toda la arquitectura de construcción integradora en lo jurídico de que fue capaz el continente europeo, a modo de que ese “Corpus Iuris” pueda servir de inspiración a nuevas ediciones del progreso humano, que pasos adelante y pasos atrás, como la célebre Procesión de Echternacht glosada por Jacques Delors y otros grandes europeístas, siempre acaba deparando la falsedad del pensamiento, según el cual, todo tiempo pasado fue mejor.

La presente obra, fiel al estilo e idiosincrasia acabada de expresar recoge, en sus cuatro volúmenes, todo el desarrollo político jurídico de la Unión Europea hasta sus últimos hitos oficiales normativos, representados por la última redacción de los Tratados constitutivos salida del proceso de Lisboa abierto en el año 2007, con notas y actualizaciones que llegan hasta la fecha misma de su publicación por la Editorial Juruá, precisamente en su sede lisboeta. Arrancando en su primera parte con la génesis e historia de la Unión Europea, sobre todo a partir del final de la Primera Guerra Mundial (de la que justamente se cumple ahora su centenario), prosigue con la naturaleza jurídica y competencias de la Unión Europea (elementos estos clave para entender en qué consiste un Derecho supranacional de integración, en oposición al Derecho Internacional clásico de naturaleza cooperativa basado en competencias nacionales retenidas), el marco propio de los Derechos fundamentales y ciudadanía en la Unión Europea (expresión del ciudadano europeo como justiciable y factor eminentemente activo, que no pasivo ni mero súbdito), el sistema institucional de la Unión Europea (deparándose dentro de dicho capítulo un completísimo marco o visión del entramado de instituciones encargadas de la producción normativa y puesta en aplicación de la juridicidad de la Unión, el ordenamiento jurídico de la Unión Europea y sus fuentes del Derecho características (en donde destaca la personalidad de cada una de dichas fuentes, y sus relaciones con los ordenamientos nacionales de los Estados miembros encargados de su fiel y exacta aplicación, así como del modo en que dicha juridicidad europea se defiende de los ataques y desprecios de dichos entornos nacionales, mediante las técnicas, entre otras de la primacía y del efecto directo, acuñados por la jurisprudencia más tradicional del Tribunal de Justicia de la Unión con sede en Luxemburgo), la estructura judicial y derecho procesal de la Unión Europea y el conocido como contencioso comunitario (esto es, cómo vienen configuradas las judicaturas europeas y el marco de procedimientos legales, tanto directos como indirectos que hacen del sistema legal de la Unión un complejo cuerpo jurídico aplicativo cuyos principales beneficiarios han de ser los justiciables europeos), el régimen financiero de la Unión Europea (comprensivo de los modos en los que la vida institucional de la Unión se sostiene desde parámetros de presupuestos y líneas aplicativas de ingresos y gastos en un modo marcadamente complejo en relación a cualquier organización supranacional, a caballo de sus presupuestos y los que podemos encontrar a nivel de los Estados más avanzados del mundo), el estudio de la función pública en la Unión Europea (esto es, de sus agentes y funcionarios propios en cada una de sus instituciones), concluyendo esta amplia primera parte con las relaciones exteriores y de seguridad de la Unión Europea (por cuanto más allá de lo estrictamente económico o interior la Unión, pese a sus errores y sombras, tiene una vocación indiscutible a erigirse en un agente esencial en el escenario de la globalización.

La segunda parte de la obra es la dedicada al desarrollo de todo el complejísimo cuerpo económico liberalizador y de fomento de la iniciativa y progreso económico que fue la primera (aunque ahora sabemos que no la única) motivación del fenómeno integracionista en el continente europeo. Son analizadas el régimen de las célebres cuatro libertades del Mercado Interior, así como prácticamente se abordan todas y cada una de las políticas comunes sectoriales de la Unión Europea (y en las cuales el Profesor Molina ha contado con la inestimable ayuda y colaboración de los investigadores más acreditados y especializados en cada una de ellas). Dicha segunda parte concluye con el conocido como espacio de libertad, seguridad y justicia, que supone el perfeccionamiento ulterior de dicho régimen de integración que trasciende en mucho en lo económico, posibilitando la adopción de un verdadero sistema judicial europeo y el avance hacia terreno hasta ahora ignotos o hasta hace no mucho tiempo tenidos como vedados al proceso europeo, como serían los ámbitos de los Derechos civil o penal.

La tercera parte, dedicada a la Unión Económica y Monetaria, traslada al lector, mediante el empleo de un lenguaje y claridad expositiva encomiables, los aspectos siempre ariscos al gran público, del entramado del euro como moneda única y su aparato financiero característico, encabezado por el Banco Central Europeo y el Sistema Europeo de Bancos Centrales, entre otros. Y en la cuarta y última parte, se ahonda en una serie de cuestiones que no deben desdeñarse, y que responden al estudio de las relaciones Derecho europeo y los ordenamientos legales de los Estados miembros, con especial referencia al caso de España. En clave de un acertadísimo enfoque de Derecho comparado, se ve el modo en que los diversos Estados miembros (y digamos que hoy día un ex Estado miembro), han incorporado la legalidad de la UE, con las diversas soluciones constitucionales elegidas y la cuestión, particularmente candente, del protagonismo de las Entidades administrativas de ámbito territorial inferior al Estado (Comunidades Autónomas, Länder, etc.) en el proceso de integración europea y de cuál ha de ser la dimensión exacta de su participación. Se da pues un marco para el mutuo aprendizaje entre las diversas experiencias nacionales, siendo éste un elemento en el que el Prof. Molina, amén de otros muchos en el marco de los estudios jurídico comunitarios, puede reivindicar su carácter de pionero indiscutible en el conjunto de la doctrina legal española más acreditada, ya desde sus tiempos de fundador del primer Centro de Estudios y Documentación Europea universitario de España, en la sede de la Universidad de Alcalá de Henares, y con el cual mi relación con el Prof. Molina se remonta a un cuarto de siglo. Otras luchas están aun por lograr, como conseguir que el Derecho de la Unión Europea sea una disciplina jurídica con personalidad propia en los planes de Estudios y en las Áreas de conocimiento; en esta mutua convicción que compartimos el Prof. Molina y yo mismo esperamos que la presente obra dé el mejor de los marcos expositivos y jurídico científicos en materia de Derecho de integración europeo frente al talante obtuso y mezquindad de las otros hacen gala…con modos destemplados, con arrogancias desquiciadas y desde luego sin proporcionar un único argumento coherente.

En conclusión, una obra que merecerá estar en los anaqueles de todos los estudiosos de los procesos de integración jurídica; y además, que será del agrado de aquellos que, buscando una divulgación autorizada y una aproximación fidedigna a cuestiones tan complejas, desde luego habrán de encontrarla, como el mejor antídoto contra los falsos señuelos del rupturismo emotivista, los nacionalismos xenófobos, excluyentes y autocomplacientes en la cortedad y la estupidez, o como decimos en Andalucía (no en balde al Prof. Molina y a mi mismo nos encariña la condición de ser andaluces) contra esa especie de “catetura aldeana” del terruño que sólo empequeñece y es causa dolor infinito. Y ya en Europa hemos tenido bastante de eso.

PARA CITAR ESTA RECENSIÓN:

PUERTA DOMÍNGUEZ, Enrique Manuel, “Recensión: Tratado de Derecho de la Unión Europea (C. F. Molina del Pozo, Juruá, 2015)”, Juri-Dileyc Open Access 2/2016, http://juri-dileyc.com/puerta-dominguez/recension-tratado-derecho-ue-molina-del-pozo/.

Volver a J.D. OPEN ACCESS